En innumerables ocasiones se ha mencionado como palabras finales de un ensayo, que el deseo de su interlocutor es que se abra una brecha de luz a nuestro conocimiento con el aporte realizado en pocas hojas, sin embargo, esta noche esa no es mi intención, mi intención es que este ensayo provoque ansias de búsqueda debido a la modesta significancía de este trabajo.

Compenetrarnos en el tema nos lleva enunciar al Símbolo como uno de los elementos más importante del desarrollo intelectual experimentado por nuestras civilizaciones y a pesar de su significación sólo podemos apreciar el tronco y no las raíces de este concepto que día a día se convierte en un trabajo más extenuante no sólo para  filósofos  sino también  para nuestra querida fraternidad de hermanos.

Analicemos un simple ejercicio; ¿Qué ocurre si se nos da la tarea  de simbolizar la filosofía de nuestra civilización, para que los espectadores se conmovieran y lograran captar lo que deseamos expresar?

Para muchos de nosotros esta tarea no sería nada de simple y es indudable que  para Rafael Sanzio esta misión le llevó a ver más de un crepúsculo.

Rafael Sanzio más conocido simplemente como Rafael, fue un pintor Renacentista que vivió entre los años 1483- 1520. Este pintor se dio la tarea antes enunciada, su obra hoy en día se encuentra en el Vaticano, y es conocida como la Escuela de Atenas.

Este artista plasmó su idea de la filosofía en un cuadro donde simplemente se encuentran a su modo de ver los principales exponentes de este genero; Platón y Aristóteles.

Platón discípulo de Sócrates entrego su vida y fortuna en son de una causa, la concepción de un mundo idealizado, donde la reencarnación juega un papel importante en la humanidad de ahí que llego a afirmar que el conocer era simplemente recordar lo que nuestra alma ya había examinado en otro lugar y tiempo. Rafael para plasmar las ideas de Platón y de sus palabras pinto a este filosofo con su mano derecha y el dedo índice apuntando a el cielo en demostración de lo divino.

El segundo es Aristóteles discípulo de Platón, el cual siguió una idea equivalente a la de su maestro, sin embargo, con el paso del tiempo se entrego a la causa  de que la filosofía trata de explicar el mundo que se encuentra a nuestro alrededor. De ahí que Aristóteles indica con su mano derecha la tierra en representación de lo terrenal.

De modo simple podemos apreciar que dos personas juegan un papel trascendental en nuestra humanidad, y estas personas a nuestros ojos son símbolos, símbolos de la filosofía.

La idea de esta introducción es compenetrarnos en lo Simbólico, para luego llevarlos en este ensayo, a un mundo en el cual nosotros estamos inmersos, el mundo de la masonería.

Desarrollo

El origen del símbolo se esconde con el origen del hombre, estos dos elementos se mezclan y dan comienzo a una parte trascendental de nuestra civilización; “El Pensamiento”, el cual se encuentra ayudado por una gran variedad de símbolos dentro de nuestra mente y son estos los que nos permiten desarrollar ideas simples y a la vez complejas. En palabras concisas, tal vez nosotros no tendríamos un desarrollo intelectual avanzado sin la ayuda de estos elementos.

Existen diversas interpretaciones de este concepto en análisis:

  • Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española:

–        Símbolo(del latín Symbolum y este del griego symolon que etimológicamente significa comparar una cosa con otra) nos dice que el símbolo es una Imagen, figura o divisa con que material o verbalmente se representa un concepto moral intelectual.

  • Mackey

–        Define el Símbolo como un signo visible, con el cual esta representado un sentimiento espiritual, emoción  o idea.

  • Lorenzo Frau

–        Lo define como una figura emblemática o imagen significativa. El credo o sumario que contiene los artículos de fe. Signo eterno y visible con lo que se enlaza un sentimiento espiritual, una emoción o idea.

Para la mayoría de los profanos y hasta de nosotros mismos, existen símbolos que están orientados por la costumbre; esto se comprueba en el hecho de representaciones graficas que se nos muestran en nuestra vida cotidiana tal como un disco Pare. Sin embargo, también están aquellos que seducen a nuestro pensamiento a ir más allá de lo gráficamente mostrado, como pinturas y para nosotros por ejemplo una piedra bruta.

Leemos símbolos, nos atraen símbolos, pensamos en símbolos y hasta cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior interpretaciones universales y personales de objetos que al ser mencionados se nos vienen a nuestra mente como un símbolo propio. Son Universales por la necesidad de comunicación que se vuelve indispensable en nuestra humanidad, para lo cual se puede enfatizar, que el símbolo toma un sello universal siempre y cuando exista un acuerdo entre las partes. Son personales por la interpretación individual que cada ser humano le otorga.

Hermann Hesse, en su obra Demian cita:

…Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección de las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo…

El símbolo en la masonería juega un papel realmente importante. Alex Horne en su obra (Sources of Masonic Symbolism) define:

El  simbolismo masónico no representa una idea  cuyo significado es único e inequívoco. La interpretación personal que cada individuo da a un símbolo es importantísima y es la masonería la única institución que permite que cada miembro haga la interpretación de los símbolos según le dicte su mente y conciencia…

Los símbolos masónicos vienen de la antigüedad y principalmente de aquellas herramientas que eran aplicadas al arte de construir. Estos símbolos se incrustaron en el seno de las Logias arcaicas y obligo a estas a admitir a Iniciados que posean principios morales e intelectuales ajustados a la orden de aquellos tiempos, de tal manera ser capaces de comprender el lenguaje de los símbolos masónicos que se volvieron  fundamentales en una época en que leer y escribir no era Bien de todos los individuos. De esta manera los símbolos del arte de la construcción se volvieron la manera más eficaz de explicar a los iniciados, puesto que estas figuras eran utilizadas y vistas diariamente por estos pioneros de la francmasonería que en aquellos tiempos era operativa.

A partir de 1717, surge la constitución masónica y como bien se sabe surge la masonería especulativa. Ahora aquellos símbolos que antes era de diaria utilidad para los miembros pasaron a ser imágenes que desde ese momento hasta ahora mezclan lo abstracto con lo concreto, y lo ideal con lo real.

Con esto me atrevo a afirmar que el principal lazo que une a la Masonería Operativa con la Especulativa es el símbolo.

Hoy en día la masonería imparte sus enseñanzas de forma intelectual y a la vez de forma simbólica de tal manera no se pierda el Secreto de nuestros más preciados elementos preservados hasta hoy  “LOS SÍMBOLOS”.

Termino

Hoy la medianoche toca en las puertas del templo y me llama a emitir mi apreciación personal sobre este tan importante concepto ya analizado.

El Símbolo surge a mi modo de ver de la gran capacidad que se le dio al hombre de soñar, del ímpetu insaciable de querer realizar utopías u ideas que se encuentran (como dice Gustavo Adolfo Bécquer)  en los más recónditos lugares del cerebro.

El Símbolo es unos de los más importantes elementos del pensamiento racional de nuestra época y es uno de los conceptos más antiguos que a acompañado al hombre en la búsqueda de la verdad.

Manifiesto esto, debido a que el símbolo deben ser sin lugar a dudas un elemento de constante investigación para los Francmasones, debido a que su sello metafísico que lo encierra son las bases de la filosofía de nuestra amada institución.

Bibliografía

  1. Hermann Hesse; Demian
  2. La Etica de Sócrates de Alfonso Gómez Lobos.
  3. Diccionario Masónico
  4. Revista Masónica N° 5- 6 (1995) “La interpretación del Símbolo”.
  5. Revista Masónica N° 1-2 (1998) “Simbolismo en el Primer Grado”
  6. Revista Masónica N° 1-2 (1999) “Simbolismo del Agua”

RIVERA