Al interrogar a Jesús sobre la llegada del Reino de Dios, él responde;

no será “espectacular”, la llegada del Reino de Dios... porque el Reino de Dios 
está dentro de vosotros”[1]

En nuestra pre adolescencia nuestro encauce racional se rodea de grandes sorpresas que no se encuentran sujetas a cuestionamientos, debido a nuestra inexperiencia en las artes del pensamiento. En aquel entonces surgen formas, sabores, olores y visiones extraordinarias que se manifiestan frente a nosotros como un caudal de sabiduría verdadera que nos fascina, que nos motiva y que nos fortalece.

No obstante, es el tiempo y la mal llamada madurez de nuestras experiencias las que se encargan de obstaculizar aquellas visiones y mantenerlas apartadas de nuestro entorno, guardándolas en una especie de baúl de los buenos recuerdos, el cual debemos mantener alejado de la sociedad para que ésta no nos encasille como un ser no lógico o como un caso sujeto a revisión psíquica. De esta manera, el subconsciente de Jung se silencia, estableciendo terribles obstáculos de comunicación con la conciencia del hombre, la que se ha apartado y asentado en un mundo irreal.

En la actualidad, la concepción lógica se convierte en el sello de la época moderna, que se mantiene en la conciencia del Ser actual como un signo de su pseudo maduración. La lógica, se presenta en nuestra vida como la panacea a nuestras formas vagas de pensamiento, e incluso son nuestros alumnos los que se encuentran obligados a la formulación de ciertas hipótesis que orienten sus interrogantes ante leyes – por así llamarlas- que invocan un esquema estructurado de pensamiento. El apartarse de dicho esquema es no comprendido y es cuestionado duramente por la sociedad moderna, la que se ha encasillado en la bien llamada patología de la ignorancia.

Es así, como la mayoría de los individuos han olvidado la imaginación como forma de manifestación psicológica y se han sumergido en una dinámica estructurada de su entorno, en la cual los mensajes son terriblemente sencillos y cercanos a nuestras creencias interiores, dejando a un lado el conocimiento trascendental de Dios como fruto verdadero de aquel árbol de la vida que añora encontrar ese buscador y que conlleva la llave de las tradiciones del paraíso celestial.

Esta vía iniciática es la gnose de los tiempos que se encuentra abierta para la regeneración de los seres como una forma de reconciliación con el creador.

Las formas organizacionales, las formas sociales y los esquemas de trabajo, sumergen a los individuos en combinaciones ya definidas, en marcos conceptuales no susceptibles de cuestionamiento y en formas inconsistentes con la Sophia tradicional que ya Jacob Boehme citaba una y otra vez en su obra. Es así, como el hombre no debe únicamente dedicar su estudio a la escritura, sino que debe comenzar su ruta interior, en busca de la causa primera que es el Creador.

En la actualidad, el conocimiento de Dios se ha distribuido en diferentes ramas de la gnose tradicional y las interrogantes del qué somos y el hacia dónde vamos se han convertido en incógnitas omitidas por el vulgo, dando espacios a grandes vacios emergentes en los pseudo profesionales modernos. El hombre ha perdido la noción de su creación como rama directa de la desencarnación de un gran arquitecto universal que nos ha hecho a su imagen y a su semejanza para la perpetuación de un equilibrio material.

Dentro de la distribución antes suscrita de la tradición, surgen una serie de asociaciones que son portadoras de las claves como medio de la transmisión iniciática. Estas asociaciones, se han encargado de llevar en su instrucción y regularidad las formas de un nuevo esquema social que se instaura en la base de los más puros valores de la trascendencia sagrada; trascendencia que se origina en la ascendencia de Melquisedek, Aarón y Enoch llegando a las nuevas alianzas que para muchas asociaciones son nombradas como la Iglesia de San Juan. Esta forma de conocimiento se aleja de aquellas sesiones intelectuales que promueven la creación de apariencias irreales de nuestro mundo y se encarna en un plano de realización espiritual en el cual el sujeto y el objeto se sumergen en bodas alquímicas de hierogamias periódicas en la que el resultado es la fijación del fuego de la conciencia del Agua Madre, como alguna vez lo ha mencionado Louis Cattiaux.

Es menester mencionar, como estas asociaciones que han perdurado en el anonimato durante toda la historia de la humanidad, se han manifestado en muchas ocasiones como guías de las formas valóricas que deben perdurar en el Ser para un orden social universal. A pesar de lo anterior, el surgimiento repentino de estas formas de conocimiento es considerado como un peligro para la sociedad y cualquier indicio de apertura de conciencia es criticado y no avalado por la masa, dejando atrás cualquier tipo de cuestionamiento en el ámbito de la rebeldía de pensamientos.

La forma de instrucción de estas instituciones, es por medio de la tradición y de símbolos que en ocasiones no son percibidos por profanos, debido a la no experticia en el lenguaje tradicional de los iniciados y adeptos. Este lenguaje es conocido como el “lenguaje de los pájaros” o “argot[2] que Fulcanelli ha mencionado en sus obras como lo ha sido en “El Misterio de la Catedrales”[3].

El maestro Fulcanelli nos recuerda, como la utilización de este lenguaje proviene de los descendientes herméticos los cuáles a través de la nave argos buscaban el vellocino de oro recorriendo largas distancias.

Esta forma de comunicación se encuentra en muchas obras, ya sean estas de arquitectura, pictóricas y literarias. Sus intérpretes –entre ellos Rafael el Santo, Miguel Angel, Leonardo, entre otros- son los más conocidos genios de la historia, los que con tenaz esfuerzo han hecho el sacrificio de captar y aprehender el lenguaje suscrito como medio de trascendencia de sus grandes obras.

De esta manera, muchos de los adeptos de la rosa mística deben recorrer distintos lugares del mundo donde la construcción artística se vierte como un caudal de conocimiento ansioso de ser explorado y comprendido. El conocimiento se encuentra entre las piedras y pinturas, fiel creación del hombre adepto que ha transitado por las informes llanuras de la gnosis, escapando de sus sombras y alcanzando la belleza de la trascendencia a otros planos. Esta es la búsqueda que el Guardián de los Secretos debe asumir, con la fiel convicción de apreciar la obra del Creador; obra que ha dejado implícita en la alma del Ser como eterna imagen del espejo oscuro que representa el medio mercuriano.

Esta pequeña obra entiende que en la actualidad no hay nada más que hablar, ya que todo se encuentra inserto en las antiguas obras de nuestros maestros, no obstante, si estamos conscientes que la construcción del egregor sagrado, se ha sostenido mediante la acumulación de diversos escritos que han recordado a los iniciados que la tradición no ha desaparecido, sino que más bien se vierte como una apología de la ave fénix en cada uno de sus buscadores extraños que se rebelan contra la normalidad, pero que están acorde con su función de guardián de las puertas sagradas de la dicha divina.

En esta páginas se entrega una idea clara que muchos maestros divulgan como un cáliz de la memoria. Y esa idea es, la de los hijos de la luz.

Es menester mencionar que las primeras hojas de esta obrita entrega una base sobre diversos conocimientos que deben encontrarse esclarecidos en las mentes de los iniciados. Lo anterior, para encauzar un conocimiento puro que destaque las formas de Cuerpo, Alma y Espíritu, o es más, la concepción de las sombras dentro de nuestros caminos.

El viaje que vosotros haz de emprender no es sencillo y se enfrasca en un quiebre de la conciencia, en donde los flujos de información ortodoxos se deben encasillar como información ciega frente al caudal del verdadero conocimiento sagrado.

Este conocimiento es la pureza de nuestro libre albedrío, es la cara más pura de la creación y el encuentro con nuestro Señor iluminado. De ahí surgirá la certeza del encuentro de un camino que llevara a la victoria del Vitriol[4].

Es de esperar que la sabiduría os acompañe en este camino, frente a la fuerza que debáis implementar para admirar al fin la belleza de la creación. Os deseo mi ánimo y buenaventura en algo que no podre apreciar con mí Ser material.

Pedid y se os dará, buscad, y hallareis; llamad y se os abrirá”[5]

RIVERA


[1] Lucas XVII, 21

[2] Es el mismo Fulcanelli el que nos instruye al respecto, indicando que son los argotiers los que utilizan este tipo de lenguaje que ha descendido de los grandes hermetistas que buscan el Vellocino de Oro. La idea es la comunicación de los individuos que ostentan el mismo oficio, como lo fue los constructores de las catedrales góticas que precisamente practicaban el arte gótico, o argot. Esta forma de lenguaje ha sido desterrada y son escasos los individuos que aún lo hablan para preservar el arte del espíritu.

[3] El Misterio de la Catedrales es una obra de importancia relevante para la consecución del camino de las sombras de cualquier iniciado adepto de la Rosa Mística. Con lo anterior, debemos recalcar que las condiciones que se observan en aquella gran obra de arquitectura es la de un Maestro con un nivel de conocimiento supra elemental que puede guiar a sus posteriores discípulos por el camino de la Verdad.

[4] Vitriol en su significado más puro significa “Visita el Interior de la tierra y rectificando encontrarás la Piedra Filosofal”.

[5] Mateo VII-7 y Lucas XI-9.