En el Orfismo el alma llega a una encrucijada del camino que siguen los difuntos, en donde deben elegir  entre dos caminos.

La de la izquierda conduce a un ciprés blanco (muerte), que da la sombra a un manantial en el que brota  el agua del olvido. El camino de la derecha  lleva al agua fresca del lago de la memoria.

Es importante recalcar que C.G Yung ha definido a los arquetipos como un aspecto en el plano de las estructuras mentales y las representaciones, los corolarios dinámicos de lo que son los instintos  en el plano biológico, es decir modelos de acción y de comportamiento.

Ahora si bien el Zohar nos cuenta la ciada de Samael y el Corán la de Iblis, es el Genesis el que nos da la filiación de Hiram. Esta filiación da un claro parecer luciferino.

En la biblia, Hiram no es en modo alguno un arquitecto, sino que más bien es un fundidor,  (I Reyes, 7,13 y II Crónicas 4, 11). Es así que los Masones expresan  el renacimiento de Hiram al momento de que el iniciado surge de la muerte.

Cabe recalcar que los seguidores o adeptos a las doctrinas relacionadas con el fundidor poseen una particular reputación. René Guenon en su obra “El reino de la cantidad  y los signos en el tiempo” hace hincapié en la desconfianza que generan los fundidores y forjadores a los pobladores de muchas regiones:

“En muchos países  ha existido y existe todavía una especie de exclusión parcial de la comunidad, o al menos una distanciación de los obreros que trabajaban los metales, sobre todo los herreros, cuyo oficio, por demás, se asocia a menudo con la practica de una magia inferior y peligrosa, degenerada especialmente , en la mayoría de los casos, en pura brujería…”

En herreros y alquimistas Mircea Eliade coincide con Guenon y menciona que en Japón  y en el África Negra , el dios de la forja y la fundición , es a la vez tuerto y cojo, lo mismo que el Vulcano de nuestra mitología.

El rechazo hacia los forjadores se acentúan más cuando se trata de artesanos especializados en armas blancas. De hecho, estos obreros se imponen un régimen estricto de vida ante las construcción de armas ; se abstienen de relaciones sexuales durante ciertas fases de la fabricación de los metales y repiten formulas durante el trabajo. Por último la hoja llameante será sumergida con un ritual mágico  en una baño compuesto de determinados ingredientes , destinados a conferirle una vida oculta.

Durante las cruzadas, los caballeros francos se enteraron de que algunas ricas espadas pertenecientes a grandes personajes árabes y turcos, habían recibido su temple final al hundirlas al rojo vivo en un esclavo sacrificado para la ocasión. Se les ocurrió el uso de sangre de animales y se comprobó que entregaban los mismos resultados.

Se deja presente que el papel de los forjadores  se emparentaba también con el de los fundidores. Veamos un pasaje en los Jueces.

“SU madre tomo doscientos siclos de plata. Y dio este dinero al fundidor, que hozó con el una imagen tallada y una imagen fundida… ” (Jueces 17,1)

La imagen tallada es la imagen original, y la imagen fundida  deriva de esta modelo, a través de un molde de barro que sirve para la fundición final. El rito inspira el relato de la creación de Eva, extraída del cuerpo de Adán , que sirvió como original. Como se ve tanto los forjadores como los fundidores estaban iniciado en cierta tradición oculta.

Ahora bien, el Hiram bíblico cuya alma se traslada de iniciado en iniciado según el rito masónico aparecido en 1723, es a la vez forjador y fundidor.

Texto de Ambelaim

Revisado por Rivera