Todo lo que reprimimos nos debilita

hasta el momento en que descubrimos que también constituía una

parte de nosotros mismos.

ROBERT FROST[1]

La concepción de una dualidad es tácita; nos rodea, nos fortifica y también nos castiga. La gnose de los días se sumerge en nuestros destinos y se glorifica de nuestra materia como un flujo resplandeciente de energía. No obstante no cabe duda, la vida como tal no es más que un sueño producto de nuestras propias percepciones.

Es así como los colores, la luz, los aromas, el gusto y el tacto son tan sólo un producto de estas percepciones individuales que se ven insertas en nuestros sueños como comunes acuerdos o convenciones que facilitan el bien estar colectivo. El profano se siente a gusto con estos acuerdos racionalizando cada acto en pos de la existencia de lo que se atreve a llamar “normalidad”. Para este “profano” la existencia del mal en su estado físico no es concebible y el bien debe completar su existencia como la mejor manera de iluminación. De esta manera este individuo rehuye la existencia del mal y no la considera como formación de su vida.

Estas tradiciones –si podemos llamarla de esta manera- se convierten en paradigmas marcados por la sensación de un orden material. Nuestra espalda se encuentra vuelta a la luz y tan solo vemos las sombras de la caverna de Platón pensando que son la realidad.

Pues bien, es en este escenario donde nuestra concepción de la dualidad se presenta; es este el escenario de lo pseudo normal y es en este escenario donde debemos indagar sobre las sombras.

Una sombra es una apercepción[2] de la oscuridad, donde la luz se ve obstaculizada por un velo que cubre un esquema oculto de nuestra subconsciencia que no necesariamente debemos asemejara al mal.

Es menester mencionar y enfatizar que nuestra interpretación de la luz y de las sombras no se relaciona con el “bien” y el “mal” respectivamente, sino con lo visible y lo oculto, omitiendo teorías como el Mazdeísmo que instauraba la existencia de dos principios divinos, uno bueno y creador del mundo y otro malo que se asemeja a la destrucción del mundo.

De esta forma, somos capaces de instaurar el siguiente axioma:

“Nuestra existencia está compuesta por la luz y por la sombra en conjunción”

Lo anterior refleja la no separación de ambos conceptos, la luz y la sombra no se encuentran nunca el uno sin el otro, ya que son como la imagen y semejanza de aquel Rebis del libro de Azoth que refleja a aquel ser andrógino que todo lo lleva pero nada lo sabe. Es aquel huevo del mundo cuyas mitades representan el cielo y la tierra. Por lo anterior es que en la masonería el iniciado debe saber descubrir la luz en las tinieblas y las tinieblas en la luz.

Una vez que hemos fortalecido la idea de que nuestro cuerpo no es nada sin la existencia de esta dualidad, debemos clarificar la idea de sombra. Pues bien, imaginemos un tonel repleto de agua; El tonel es nuestra estructura material, mientras que el agua es nuestra esencia. Ahora, cabe cuestionarnos del porque nuestra materia impide la salida del agua; no es acaso la imagen de un recipiente que podría llenar a otros hasta llevarnos a la perfección. No es acaso la clarificadora imagen del árbol de la vida que llena pequeñas sefiras hasta completar los atributos del creador.

La sombra es algo que las personas no desean que sea iluminado, pero como paradoja la forma de lograr la iluminación es por medio de la conciencia de la oscuridad, lo que constituye un trabajo un tanto impopular. Ahora bien, los obstáculos de nuestra vía no se encuentran en la sombra –que es un aspecto necesario de clarificar-, sino más bien el inconsciencia de ella, es decir, esta inconciencia es la que obstaculiza nuestro desarrollo espiritual. La sombra es tan sólo una censura de sentimientos y formas que el hombre considera irritantes, censurables y hasta autodestructivos. Estos sentimientos en algunos casos son ampliamente descriptibles, mientras que en otros forman parte de nuestro subconsciente y la identificación de ellos genera cierto malestar físico que una vez superado convierte a nuestra alma en algo más sabio, fuerte y bello.

Para James Matthew Barrie, la sombra es inquieta y difícil de controlar y así lo refleja en su creación, Peter Pan. Para Matthew Barrie la sombra salta y escapa de su dueño, ocasionándole graves problemas en su vida cotidiana. Peter Pan trata de alcanzar aquella sombra sin ninguna orientación y ello le genera un problema sin solución. Es decir, la idea de atrapar la sombra no es parte de la solución, sino que ésta solución se basa en la conciencia de que esta sombra forma parte de cada individuo que debe considerar las leyes divinas en su actuar para evitar la aglomeración de hechos que generen conflictos en su vida cotidiana; por ejemplo, la ley de la polaridad del hermetismo.

Esta ley entrega ciertas bases clarificadoras sobre la luz y la sombra, ya que nos indica que ambos conceptos son iguales y solamente difieren en su polaridad. Es decir y a modo de paradoja, la luz es la ausencia de oscuridad, y la oscuridad es la ausencia de iluminación.

De esta manera la misión de un maestro es lograr alcanzar la iluminación sin olvidar que cualquier percance te podría llevar de regreso a las sombras.

Tom Robbins, escritor estadounidense cuyas novelas son bastante complejas, y su personalidad es sátira y critica nos dice:

«descubrir la sombra nos permite estar en el lugar correcto del modo correcto».

La mantención de una relación coherente y respetuosa con nuestras sombras permite la minimización de los peligros que podría generar ésta en nuestros estudios, meditaciones e investigaciones.

De esta manera, la meditación hacia el Yo interior es altamente beneficiosa ya que permite una convivencia con nuestra personalidad y permite también identificar algunos elementos arquetípicos y simbólicos ocultos que pudiesen renacer del Yo interno en momentos de vulnerabilidad emocional, tanto por desconocimiento, como por causalidad.

Recordemos la idea de un símbolo como una especie de imagen y semejanza, en donde por lo general poseemos tan sólo una de las claves, mientras que la otra se encuentran oculta en una de las innumerables formas de internas de nuestro Ser.

Pues bien, es la búsqueda en aquellos escondrijos del alma que en ocasiones podrían generar ciertos elementos complejos en nuestra existencia. El encuentro de aquel eslabón perdido nos podría servir para el entendimiento de nuestra conducta en determinadas situaciones psico emocionales como lo es el autoestima, la sociabilización, la afectividad, por nombrar algunos.

Pero, detengámonos un momento para reformular una pregunta.

¿Somos nosotros como individuos los que poseemos

una sombra o es la sombra la que nos posee a nosotros?

Responder a aquella pregunta es algo complicado ya que como antes hemos mencionado, la sombra es parte de nuestra inconsciencia, en palabras de Jung, ¿Cómo puedes encontrar a un león que te ha devorado?

Volvamos al comienzo;

Todo lo que reprimimos nos debilita

hasta el momento en que descubrimos que también constituía una

parte de nosotros mismos.

ROBERT FROST[3]

Apéndice

Los senderos son vías del camino hacia el encuentro de la conciencia divina, y son en estas vías donde es natural que el primer viaje concluya y la ruta de las sombras renazca de las tinieblas. Ahora, lo anterior ¿permite que el discípulo descanse?

No hay razón para aquello, ya que en ese instante de descanso es donde las tentaciones invisibles del mal surjen para atraer al devoto y encauzarlo en vías siniestras alejadas de su camino. La forma general de distracción es mostrar al buscador un camino altamente iluminado en donde estas tentaciones dicen que transitan como potencias celebres de la constitución del mundo divino.

No obstante, lo anterior estas tentaciones invisibles son incapaces de explicar la razón de que se encuentren solo sumergidas en la oscuridad y de que a pesar de fortalecer la idea de iluminación no pueden formar parte de ella. El buscador debe estar atento, esperando superar la oscuridad con bases en la meditación como forma de potenciar la intuición.

El que tenga oídos para escuchar que escuche…..

RIVERA


[1] Poeta estadounidense considerado uno de los fundadores de la poesía moderna en su país, por expresar, con sencillez filosófica y profundidad sentimental, la vida y emociones del hombre rural de Nueva Inglaterra.

[2] Nos referimos con el término de apercepción a una manifestación consciente.

[3] Poeta estadounidense considerado uno de los fundadores de la poesía moderna en su país, por expresar, con sencillez filosófica y profundidad sentimental, la vida y emociones del hombre rural de Nueva Inglaterra.