Para la masonería el uso de anagramas sonoros es una de las representaciones principales para el resguardo de los misterios, y es una de las primeras vocalizaciones que los hermanos que no se encuentran ocupando un lugar en la oficialidad pueden pronunciar. Para lo anterior, son los vigilantes los que recorren las columnas en busca del Verbo y lo hacen H.: por H.:. La idea es el resguardo de nuestros misterios y el no quebrantamiento de la armonía existente en nuestros templos.

La palabra es transmitida de boca a oído y su pronunciación es cotejada por un misterio inviolable. El H.: no es capaz de escribirla ni pronunciarla y tan sólo por la pistas entregadas para deletrearla es capaz de forjar un esquema que dé pié a su pronunciación. Esta palabra sagrada escapa del barullo de lo profano y se sumerge en los misterios de la conciencia.

La palabra sagrada del aprendiz masón proviene del alfabeto hebreo y se encuentra grabada en una de las columnas del templo su equivalencia hebrea es beth que resume la unión de los misterios mayores con los menores, si bien su etimología habitual lleva al vocablo latino Fuerza, debemos ampliar nuestro conocimiento a la búsqueda de otras formas de interpretación que nos entreguen ciertas aristas no consideradas en nuestro camino.

De esta manera el halito vibratorio de los aprendices debe corroer sus palmas para aprehender que cada una de las letras se encuentra adecuadas a su trabajo y que el flujo sanguíneo lleva por su cuerpo la iluminación dorada de la vida y de la fuerza.

Como ha mencionado Arnau de Vilanova:

“…Nadie puede entrar en el sepulcro de las expresiones de Dios, es decir, allí donde está situado el cuerpo completo del misterio… (la única forma)… es a través de la puerta… del texto sagrado, cuya piedra de entrada (es sólo removible) por los ángeles…”

Es menester mencionar, una de las enseñanzas hermosas de los antiguos cabalistas los que está convencidos que la única forma de recibir es dar. Suena de interés repasar nuestro forma de entregar la palabra sagrada ya que al dar una letra se recibe otra.

Terminemos nuestro trabajo con una hermosa reflexión del Maestro Levi:

“… Los pensamientos que no se traducen en palabras, son pensamientos perdidos para la humanidad; las palabras que no se confirman por medio de actos son palabras ociosas, y de la palabra ociosa a la mentira no hay más que un paso…”

Es así QQHH.: no olvidemos las caras simbólicas de la esfinge que nos dicen:

“Saber, Osar, Querer y Callar”

Aquel debe ser nuestro comportamiento en el camino de búsqueda.

RIVERA