Cuando se plantea “Yo soy yo y mi circunstancia” se visualiza uno de los grandes pensadores del siglo XX; José Ortega y Gasset quien se ha validado con el apodo del Papa de la filosofía en España. Su forma de instrucción era socrática, la que creaba una serie de estímulos en sus estudiantes para la formación de buscadores de respuestas.

Su trabajo no era solo en la generación de interrogantes presenciales, sino que encauzo su actividad cultural en el diario el Sol de Madrid y en la Revista cultural titulada el Faro. Sus obras son el mejor testimonio para inquietarnos con su pensamiento, entre ellas se cuentan “Meditaciones del Quijote” (1914).

Su pensamiento circunstancial planteaba la idealización del dialogo de un individuo con su entorno, de forma tal, que éste sea capaz de comunicarse con su medio y entender las formas que el entrono le envía para su comprensión.

De esta manera, es el individuo el cual debe manifestar y escribir su destino en las distintas formas de percepción que le son entregadas. Es así, como el autor suscrito es capaz de formular una cita que da vida a esta idea de libertad. Esta dice lo siguiente:

“Lo característico del momento, es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el derecho de afirmar el derecho de la vulgaridad, y lo impone donde quiera”

De esta manera, se concluye que la necesidad de la sociedad es una aristocracia capaz de guiar a las masas en aquel destino guiado, de forma tal, procrear una filosofía perenne, que amortigüe las potenciales agujas hirientes que podrían surgir de ideas vulgares y no razonadas. Lo anterior se debe a lo dicho por él, y que reproducimos a continuación:

“No es el mundo de la araña el mismo que el del tigre o el del hombre, no es lo mismo el mundo del asiático que el del griego socrático o el de un hombre contemporáneo”

Es de esta forma, que la orientación psicológica de cada individuo es personal y se debe claramente al propio entorno que lo rodea. Es así, como existen tantas circunstancias como individuos existen, no obstante, la formación social es un tema relevante en las expectativas de Ortega y Gasset, aspecto que dejo de manifiesto en la mencionada obra “La Rebelión de las Masas”

Ahora bien, es menester mencionar el gusto de este autor por la obra de Leibniz y se entrega a la idea de un principio común sin descartar la mencionada forma de individualidad antes relatada.

“El hombre no es, sino que vive; y vivir es lo que hacemos y lo que nos pasa, es ser auténtica y libremente fieles al destino individual de cada uno”.

RIVERA