(Documento leido el año 2010 en una de las logias del Valle de Chile)

Cuan oneroso podría figurar un titulo de una plancha, si nos detenemos un instante en nuestra ataviada vida y nos concentramos en los dos elementos conceptuales de la tarea a emprender esta noche. Por un lado la Alquimia, tradición secreta que engloba una serie de misterios forjados en la Gran Obra y por otro lado la Edad Media, época mágica y fructífera de la historia evolutiva del pensamiento del hombre. Sin lugar a dudas ambos conceptos de gran interés para los HH.: de nuestra organización.

Empero, antes de sumergirnos en las maravillosas aguas del Mar de Bronce Alquímico, permítanme contarles un relato de aquellos grandes, que guarda relación con uno de los autores de un texto que algunos hubiesen preferido que no existiese.

El texto se titula el “Retorno de los Brujos”, escrito por Louis Pauwels y Jacques Bergier, libro que tuvo un éxito inmediato y que fue publicado en 1960.

El acontecimiento en particular, guarda relación con Bergier personaje fascinante de la historia oculta de la humanidad, de aquella historia “alternativa” que nuestros científicos desechan, debido a la incapacidad de explicar su génesis.

Bergier en el año 1937 en la maravillosa ciudad de París sostuvo un encuentro que forma parte de la experiencia vivaz que inculca en el libro antes citado. Pues bien, nuestro autor en aquella época formaba parte del equipo encargado de crear la primera bomba de hidrógeno, cuando un personaje llama en repetidas ocasiones al laboratorio para la entrega de una importante información; fue tal la insistencia de este pequeño hombrecillo, que el jefe del laboratorio envía a Bergier para proceder a recolectar aquella importante información.

Bergier cuenta que la reunión fue fascinante; cuenta además que el pequeño personaje portador de la información se identificó como nada menos que un alquimista de larga tradición que había trabajado en la descomposición de los átomos. En aquella reunión este individuo le advirtió  a Bergier que el trabajo que han emprendido en el Laboratorio es de un fuerte peligro, no sólo para sus familias, sino que también para toda la ciudad de París, asimismo, le hace entrega de un fuerte cumulo de información sobre su disciplina y de textos que promueven la existencia de razas anteriores y homogéneas que habían manipulado de la misma forma los elementales y que habían provocado grandes estragos para su raza ahora extinguida.

No tenemos la certeza de la veracidad de la historia antes relatada, no obstante, para Jacques Bergier este relato no le fue indiferente y en especial al apreciar la enorme destrucción ocurrida el año 1945 con las explosiones ocurridas en Hiroshima y Nagasaki. Es así, como Bergier se dedica a la lectura de los Vedas en donde logra apreciar extractos que dejan huella sobre armas capaces de destruir ciudades enteras en solo un minuto y descritas incluso por Arjunas en el Maja Baratas.

El motivo de relatarles parte de esta historia QQHH.:, se basa en la potencial estructura que asume el presente trabajo alejado de la historia dura y centrado en inquietudes presentes sobre la alquimia y la masonería y en cómo éstas, se presentan en muchas partes de nuestro entorno sin darnos cuenta. Los colores de nuestras escalinatas, la simbología astrológica inculcadas en los Misterios de Mitra, el silencio, la posición de los vigilantes, las columnas de bronce, la letra G, el Maestro Hiram Abiff, Tubalcaín y por sobre todo nuestro corazón; todos conceptos y herramientas de una tradición mayor.

La verdad HH.: míos, que la Alquimia no nace ni muere en la Edad Media y es más su mayor perfeccionamiento tampoco se relaciona exclusivamente con esta época, de forma tal, que englobar la alquimia de forma exclusiva con esta parte de la historia es producto, a mi modo de ver, de cierta confusión con las persecuciones llevadas a cabo hacia los ocultistas y esotéricos y hasta alquimistas que practicaban parte de otras ciencias herméticas que se tachaban como contrarias a la preponderancia religiosa de aquellos tiempos.

La Alquimia es parte de una tradición reencontrada por hombres sabios y se sumerge como objetivo, en los minerales con el afán de imitar de forma acelerada la labor llevada a cabo por la naturaleza, me explico, para realizar el perfeccionamiento mineral debemos volver al comienzo y reintegrar el ad originem y a posteriori repetir el proceso cosmogónico, viéndolo así, el alquimista no inventaba absolutamente nada, sino que más bien, observaba el proceso natural de las cosas y lo reproducía en su laboratorio de forma acelerada, entendiendo que debe apartar el desgaste natural de las cosas para llegar así a la esencia creadora y sagrada de nuestro G.A.D.U.

Ya San Mateo nos menciona en su Cap. 18, Vers 3:

“De verdad os digo que si no os volviereis  y fuereis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos”

La realización de este proceso es de un alto esquema iniciático y sólo es transmitido a través de un Maestro Único, el cual le indica al discípulo adepto que antes que todo debe transformarse él mismo en “Piedra Viva” ya que la Materia Prima se extrae de vosotros mismos como bien había indicado antes Morienus.

El proceso ya indicado debe ser realizado por el adepto, no sin antes sacrificar parte de su vida para la obtención de la pureza prima, ya que la animación de lo creado sólo puede ser avivado por la propia vida. (Sangre, esperma, lagrimas). (A propósito: “Recordemos nuestra muerte HH.: míos”)

En parte de mis investigaciones he tenido la posibilidad de recorrer muchas de las catedrales que se encuentran tanto en Latinoamérica como en Europa y que forman parte de esta tradición secreta e iniciática. En muchas de ellas el sacrificio forma parte fundamental de su construcción, cotejando el mismo principio alquímico de pureza. Este principio menciona la importancia de los sacrificios para la construcción de firmes cimientes que orienten y perpetúen las edificaciones sagradas.

Detengámonos un momento QQHH.: y reflexionemos sobre los sacrificios como esquema de pureza.

En un principio, las sacralizaciones son realizadas con seres humanos, lo que gracias a las reformas morales se sustituyeron con animales y en casos extremos con fetos humanos. Es de esta forma, como no existía construcción sagrada que no fuera sometida a sacrificios orientados a fortalecer la imagen alquímica de una “Piedra con Vida”.

En Alcalá de Henares cuna del escritor Cervantes, se encuentra una de estas Catedrales Magistrales ubicada en la plaza de los santos niños incendiada en 1936 y restaurada en la época contemporánea. Esta Catedral Magistral dentro de sus cimientes y como piedra angular posee la muerte de tres niños que llevan el apelativo de inocentes y hoy erigidos como mártires de la Iglesia, pero que sin embargo, es probable que formen parte de esta tradición de pureza; de esta animación oculta de las piedras en donde se palpa la cita extraída de Reyes II, Cap. 16, Ver. 3.

“Haced pasar a los primogénitos por el Fuego”.

La idea no suena tan descabellada, el sacrificio de las almas puras de los niños fue realizado en piedras limpias –como cuenta la tradición- y de inmediato fue levantada una catedral de piedra[1] en adoración a los creadores.

La Francmasonería no ha escapado de esta corriente de pureza y lo demuestra en el respeto arcaico existente a lo denominado las Cinco B – en la actualidad no figuran dentro de nuestras preocupaciones- que en francés rechazan la incorporación de Tuertos, Cojos, Bizcos, Jorobados y Bribones, en razón a su imperfección con lo sagrado.

De esta manera, la alquimia trata de regresar a su estado base por medio de sacrificios, como lo indica una de sus máximas:

“No efectúes ninguna operación antes de que todo haya sido reducido al agua”

La significación de esta frase no es textual, sino que se refiere implícitamente al regreso a nuestra esencia, olvidando los indicios materiales que nos han contaminado con el tiempo. El agua es la metáfora de este principio base, que en masonería es conocido como la Letra G.

“El que quiera entrar en el reino de Dios,  debe entrar primero con su cuerpo en su madre”

Clara referencia a la Matriz Generadora de Vida, al Arcana Artis, a la Sefirot del árbol cabalístico Thipheret que constituye la máxima aspiración del hombre en su estado material antes de alcanzar la sefirot oculta que nos habla Dion Fortune, el encuentro de la llave de marfil, símbolo de los secretos de la propia conciencia del hombre y capaz de entender la potestad que posee el silencio en la Gran Obra.

Rivera

Secretario Intimo


[1] Realizo la aseveración de catedral de piedra bruta, debido a la importancia que tiene éstas piedras en lo sagrado. De hecho, es de destacar como en la construcción de la Torre de Babel expresamente se indica, que su construcción ha sido realizada en ladrillo como medio artificial a lo natural. De aquí se obtiene la máxima que lo artificial tiende al decaimiento.  Génesis Cap. 11 Vers. 3.

“… Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en

lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla… para la construcción de la Torre de Babel”