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LA UNIDAD

La configuración de nuestro entorno está formada por la subjetividad de espejismos que no son más que ilusiones de nuestra psiquis. Estas ilusiones se presentan en formas constantes y reemplazan en ocasiones la verdadera esencia del encuentro con la deidad. Pues bien, es claro, nuestra sociedad se convierte en un Ser Supremo que ordena tipos de comportamientos que se identifican con ésta y se amoldan a ésta, creando así un ser perdido en su esencia, pero identificado con la masa vulgar que ha generado una estado ilusorio. Es así, como de forma constante intentamos alcanzar espejos que representan objetos que se alejan de la esencia pero que nuestros sentidos absorben como formas de una pseudo-realidad. Es como concentrarnos en alcanzar la luna reflejada en el mar y perder de vista de aquella que se encuentra por sobre nosotros, el camino a la iluminación esta en alcanzar la verdadera de las lunas.

Pero bien, ¿cómo saber cuál es la verdadera luna?

….“No es de dudar que exista una perfecta identidad entre el microcosmos del filósofo hermético y el macrocosmos de Dios esta es la razón por la que los Adeptos afirman que existe un espejo en el cual se ve todo el mundo – est est spéculum in quo totus Mundus videtur “ – en el cual el artista puede examinar toda la Naturaleza al descubierto”…

Este espejo es parte de nuestras herramientas herméticas y nos permite apreciar la naturaleza como un medio global que indica las coordenadas perfectas de la Gran Obra. Es la réplica del espejo de la ilusión, esta vez concentrado en la máxima identidad del ser que lleva a retomar el camino de regreso. Es como aquel plano del tesoro, que el Gran Arquitecto nos deja para nuestra reflexión y que viene inserto en lo más profundo del ser.

Es indudable que sin esta herramienta de comprensión filosófica y esotérica se nos vuelve muy complejo el encontrar la identidad del todo. Es decir, es una de las tantas claves o sellos que debemos abrir para retomar nuestra identidad.

La verdad que la Unidad penetra en todos los números y es pues claro, que esto se convierte en un acertijo para el entorno profano que insiste una y otra vez, en que este número representa tan sólo la más mínima expresión matemática.

Pero Cuan equivocados se encuentran aquellos individuos que tan sólo observan la sencilla interpretación de un dibujo al cual le entregan un significado relacionado con una cantidad numérica, olvidando así, el flujo de gnosis que emerge ante la compresión hermética del adepto masónico. Es la observación de una Unidad por sentidos humanos que carecen de las cualidades filosóficas y herméticas para una interpretación adecuada.

El adepto no obstante, se emociona al observar que la maravilla de la creación se encuentra en algo muy sencillo, pero que se transforma en un forjado mensaje encriptado. Es la observación de un “no observador” que entiende que sus ojos no pueden oír, que sus oídos no pueden ver y que su olfato no puede pronunciar palabras.

Como habíamos adelantado la unidad se encuentra en todos los números y que hermoso se convierte aquella reflexión, si pensamos en aquel Azoe cabalístico que nos indica la representación del principio y del fin, lo que a su vez se ha indicado como símbolo del mercurio alquímico.

Este Mercurio alquímico participa al igual que la unidad en todas las cualidades que se aprecian en nuestro plano, es así, como en nuestro interior (cuerpo, alma y espíritu) llevamos parte de esa esencia simbólica que nos han entregado nuestros grandes iluminados. Es como el mensaje entregado por sus padres al príncipe, el cual resguarda como su más preciado tesoro.
De esta manera, la unidad del todo penetra en la totalidad de las cosas que nos rodean y es por aquel encuentro de esa potencial manifestación inicial, por la cual nos vemos con el permiso de realizar operaciones mágicas y esquemas rituales que nos acerquen a nuestro creador.

Reflexionemos un momento sobre la construcción del símbolo alquímico del mercurio.
En su parte superior podemos observar una media luna, esquema claro de la feminidad del símbolo y representación además de un recipiente que es capaz de absorber todas las transformaciones que puedan ser realizadas en este plano. A continuación podemos observar un círculo representación del ourobourus serpiente que de forma infinita se come la cola. Y bajo el símbolo se encuentra una cruz que indica los cuatro puntos cardinales, pero que sin embargo para algunos autores es la unión de dos escuadras por sus vértices, instigando a la construcción de un símbolo que aprecia al igual la asociación de los contrarios.

No es coincidencia que el mercurio es representación de la unidad y tampoco es coincidencia que las perlas no son entregadas a los cerdos. Es así como la conformación unitaria del mercurio lleva en su esencia la idea de la matriz creadora de vida que forma parte de los ciclos del entorno y que conllevan a la manifestación de formas proclives a su propia muerte y resurrección en contextos de índoles superior.

La conformación del número es la indivisibilidad ante un principio único que despierta en sí, una incomprensión para los sentidos formados en nuestro entorno. Es así, como el encuentro con el origen es ajeno a nuestro estado, pero posible de realizar por medio de ejercicios que lleven a estados de sub-consciencia elevados a nuestras formas corporales.

El número uno es la medida de todos y de cada uno de los números; los contiene a todos y también es capaz de multiplicarse sin perder su esencia, ya que siempre vuelve al mismo lugar. Su indivisibilidad es imposible ya que su constructo carece de partes ya que no existe nada antes del Uno, ni detrás del Uno.

Ahora bien, en la lógica de la matemáticas profanas la esencia creada se ha manipulado, es decir, se ha generado una especie de karma colectivo que identifica las cantidades superiores con formas de éxito no sólo material, sino que también espiritual. Es así como la concepción del infinito se convierte en un hecho a semejable al uno debido a su incomprensión, sin embargo, el infinito se encuentra en expansión, lo cual provoca una nueva ilusión que debemos acabar así como los arcángeles los hacen con sus serpientes y dragones.
Es así y como antes ya hemos manifestado la Unidad es el principio y fin de todas las cosas.
El mago eleva una de sus manos al cielo y baja la otra a la tierra pensando que sobre él se encuentra lo que Levi llama inmensidad y más abajo más inmensidad, teniendo la conciencia tacita de que su existencia como mago, no escapa del todo, sino que más bien forma parte indiscutible de su esencia.

Esta esencia es una e infinita y su género depende de sucesiones alternadas de la humanidad. Para Manu es la representación del despertar y del dormir.

El iniciado es capaz de ver luz donde los ojos poco entrenados ven tan sólo oscuridad, ya que el conocimiento reside en cabezas repletas de pensamientos de otros hombres, pero la Sabiduría solo reside en las mentes atentas consigo misma.

RIVERA

“Está abierta a todos los hombres de buena voluntad y ningún otro hombre es digno de ella”. 

Al comenzar la lectura es indispensable leer el "Canto de la Perla".

El “Canto de la Perla” conlleva el peregrinaje de un alma infante que debido a la necesidad de maduración es obligada por sus padres celestiales a realizar un camino desde la espiritualidad hacia la materialidad. Con esto el alma en cuestión y basada en una especie de proceso escatológico se desprende de su “morada original” que indiscutiblemente es representada por Oriente y se ve sometida a una involución procreada.

En esta involución los lujos, entre ellos el oro, la plata o las piedras preciosas son abandonadas metafóricamente forjando un hombre perdido cuyo objetivo es volver a encontrar estos tesoros. El cuento argumenta que dichas piedras preciosas son insertas en el hombre manifestado en el ámbito terrenal o material, pero que cuya necesidad de maduración ha provocado un evidente extravío para el encuentro de las mismas. La lucha para su encuentro la debe realizar en un campo de batalla: La materia.

Dentro de los sellos entregados por el padre celestial, el canto menciona una inscripción en particular que debe llamar nuestra atención, esta dice lo siguiente:

 “Si vas a Egipto y traes de allí la Perla que se encuentra en medio del mar, envuelta por la serpiente devoradora, podrás entonces ataviarte de nuevo con tu vestido engastado con joyas y, sobre él, el manto que tanto aprecias y ser un heredero de nuestro reino, junto a tu hermano, el segundo en nuestra jerarquía.”

 Es bien planteada en el canto, la intención del padre, que es la maduración, es decir, el padre celestial en esta inscripción pone en evidencia sus deseos para que luego de ganada la batalla en la materia, su hijo vuelva como un ente divino capaz de replicar su experiencia y trabajar así con aquellos poderes gloriosos. Ahora bien, esta intención del arquitecto puede verse ligada a dos grandes procesos, el primero el mismo surgimiento del hombre, el segundo, la caída de Lucifer.

Pues claro el hombre en su inicio fue el habitante de una creación perfecta caracterizada nuevamente por el “Oriente”, pero que sin embargo, sufre una perturbación según Boehme.

¿Qué ocurre entonces?

¿La caída forma parte de un accidente o fractura que las criaturas sufren en el esquema plano de la creación forjando así su aprisionamiento el cual a su vez genera sufrimiento? o ¿nos vemos en un trazado en donde no existe caída ni desprendimiento, sino que tan sólo un movimiento dentro de la unidad?

Esta discusión es compleja, ya que en ella se ven sometidas dos grandes conceptos, el monismo y el dualismo.

El monismo es representado por la intención del padre celestial para provocar este proceso involutivo y el cual es representado en el Canto de la Perla por “Oriente”. El transitar de nuestro joven es asistido por seres celestiales lo cual acrecienta esa intención de cobijo del padre hacia su hijo, sin vislumbrar ningún elemento accidental y en donde la lucha de la dualidad no existe, ya que forma tan sólo parte de la gran rueda cósmica.

El segundo concepto que es la dualidad es debido a la perturbación, mencionada por el Maestro Boehme. Lucifer genera en su caída don grandes fuerzas que en la cábala la podemos indicar como Árbol de la Vida y en segundo lugar el Árbol del Conocimiento contaminado por los errores de Lucifer.

Lo que queda de manifiesto sin lugar a dudas, es el conocimiento del padre ante los hechos venideros, de modo, que la formulación del pacto antes leído y estampado en el corazón de nuestro peregrino, es una señal de la intención del padre a no olvidar por parte del hijo la misión que posee en este mundo material. A pesar de lo anterior, no queda claro si existe el conocimiento del potencial riesgo que el peregrino sufre para adormecerse y formar tan sólo una pieza de este enorme puzzle terrenal. Este sello estampado en el corazón del hombre no es más que la insatisfacción consciente que aflora en determinados instantes, debido a la carencia o necesidad que en ocasiones es inexplicable.

Pero sigamos con nuestro relato. Una vez que el joven llega a Egipto, parte de su meta ya antes descrita, es abandonado por los espíritus celestiales que lo acompañaron en su transitar y es puesto en las puertas de dicha localidad simbólica, en donde se encuentra con un Dragón o Serpiente hostil que representa lo esquivo que puede resultar la gnosis. El joven toma el camino más rápido, haciendo hincapié en la diferencia que existe entre la vía húmeda y seca de la alquimia, pero antes debe desprender de su cuerpo su vestido real para aparecer en el pueblo como un extranjero. Esta pequeña alegoría integra el triste y angustiante descenso del espíritu a la materia. Es el rasgar las vestiduras y encarnar con ropajes groseros, pesados e impuros.

El apoderarse de la perla es parte de lo siguiente, y en ella se puede observar como esta es la representación de la gnosis, la cual se encuentra custodiada por serpientes y dragones, que constituyen especies de guardias insertos en la materias; son una forma de distracción que se encuentra ahí sin desaparecer, sino que más bien sometida por el triunfo de nuestro joven. De hecho el canto de la perla indica como las vestiduras que ahora utiliza nuestro protagonista son debido a la precaución de no llamar la atención a los egipcios y que éstos despertaran al dragón. Esta forma manifestada en Dragón o Serpiente no es benévola, sino que es una forma de adormecimiento de nuestro estado manifestado material. Nuestra función no se centra en despertarla como lo indica el “Canto de la Perla”, sino que más bien debemos robarle su líquido adormecedor e inyectárselo al mismo engendro.

Ahora bien la Gnosis a la que aludimos no es conocimiento, sino que más bien es una experiencia de la realidad que esquiva el tiempo, haciendo de éste tan sólo un mero indicador sin importancia. Es una especie de energía vibrante que enciende el corazón del hombre, encontrando así la llama divina que conlleva a su vez los poderes de la creación.

El transitar de nuestro protagonista lo lleva a olvidar su descendencia volviéndolo esclavo del Rey Hombre y olvidando al Rey Padre, fue una trampa; una de las tantas trampas que genera el camino del hombre. Esto provoca un descenso a las fauces del olvido, en donde la iluminación se aprisiona por la razón o mente concreta de nuestro plano materialista. Es como la llegada de la Torre de Babel en donde los sonidos y la visión se ven confundidas debido a las diferentes estados perceptivos que existen en la individualidad del ser. La serpiente o dragón se ha despertado de su adormecimiento,

El hombre joven aún, se ve embriagado con su cuerpo físico, con su naturaleza impermamente según Buda, Es más, olvida su Perla y se ve embrutecido ocasionando el largo letargo del cual había luchado en su comienzo.

Los padres celestiales sienten congoja ante el estado impuro de su descendencia, ya que ellos mismos estaban al tanto de los peligros que surgen en el plano material, y como este puede corromper la divinidad interna de cualquier viajero peregrino. Por lo cual, envían un mensaje firmado. La firma es de vital importancia dentro de la epístola en cuestión, debido a que la firma estampada representa voluntad y disposición para acudir en caso de necesidad, aspecto que estaban realizando con la acción en cuestión.

El mensaje indica lo siguiente:

 “De parte de tu Padre, el Rey de los Reyes, de tu madre, Señora que gobierna el Oriente, y de nuestro segundo, tu hermano, a nuestro hijo en Egipto: ¡Saludos! Levántate y despierta de tu sueño. Oye las palabras de nuestra carta. Acuérdate que eres el Hijo de un Rey. Mira a quién has servido en tu esclavitud. Piensa de nuevo en la perla, la razón por la que viajaste a Egipto. Acuérdate de tu gloriosa vestidura y de tu espléndido manto, para que puedas de nuevo vestirlos y usarlos como ornamentos, y para que tu nombre pueda ser leído en el Libro de la Vida, y con nuestro sucesor, tu hermano, puedas ser heredero en nuestro reino.”

El joven nuevamente emprende su camino recorriendo diferentes localidades, recobra sus vestiduras e inicia su travesía por los Sephiroth y por los Qiliphoths, observando la mezcla de la materia profanada y del verdadero camino hacia la redención del hombre celeste.  Las vestiduras es una demostración de la disolución del Ego, y de la potencial liberación que viene ante los sentidos del iluminado. Este hecho en cuestión se encuentra fortalecido en múltiples partes de la doctrina Cristiana, como en las palabras de Juan 3:30 cuando indica la necesidad del crecimiento espiritual y la disminución de las posesiones materiales. Incluso Pablo en romanos 6:6 potencia la idea de la crucifixión del viejo hombre, de forma tal, el cuerpo del pecado se deseche en las profundidades.

El mensaje es la clave del reemprendimiento del camino antes enunciado. El buscador despierta invocando y solicitando nuevamente la ayuda de sus padres celestiales –aspecto ya facilitado con la firma de ellos en el mensaje recién transcrito-, la ayuda es posible que sea solicitada a través de meditaciones, en donde el peregrino encuentra el seno maternal de su madre que sirve de alimento para la transfiguración de su ser, convocando con esto el movimiento supremo de los ángeles en son de las peticiones del joven.

La idea en cuestión cobra especial interés, en exclusiva si lo asimilamos con la Cábala en donde la conciencia suprema se eleva a través del pilar del medio, indicado por Regardie, y provocando el movimiento de la energía instalada en la base del Árbol. El joven primero percibe, lo que despierta su audición, pero que lleva luego a la liberación de su visión. El orden de la iluminación es interesante, primero audición luego visión, es como un esquema estándar en cada uno de los aspirantes a la iniciación. Voz y Luz, femenino y masculino, poder y mandato.

En su transitar aprecia un espejo –claro indicio hermético- que muestra las vestiduras de las cuales es poseedor y se maravilla con el resplandor de éstas. Se reconoce a través de este espejo que logra acabar como una feroz arma con la Gorgona, y comprende que su separación con los planos celestiales no era más que una ilusión, de una percepción profanada por la materia. Se observa y aprecia lo esperado la imagen del Rey de Reyes, con colores divinos que se encontraban ocultos en el interior del alma. Es como lo indicado en la “Voz del Silencio” en donde el guía es una voz que surge en el silencio total del alma y en la cual se olvidan las cosas del mundo. Según las palabras de Jesús: “el reino esta dentro de vosotros”

En esta parte del “Canto de la Perla” podemos percibir la Unión con el Todo, independiente del proceso accidental o forjado del cual antes hemos comentos.

El poder reecontrarse en el conocimiento de sí mismo, inspira el momento de la salvación suprema y divina, y es dependiente del contexto en el cual nos mezclemos, es decir, para nuestro relato se vuelve vital considerar la Reintegración de los Seres como hecho unificador en donde el hombre ingresa en su ser, pero a la vez en el ser del creador, forjando un esquema superior de conciencia.

El peregrino obtiene su recompensa, un vestido de hermosos tesoros y resplandores que estampa en su esencia la firma del Rey de Reyes; la conciencia de la unidad que le devela la verdad y que lo convierte en un Maestro de la Sabiduría.

Es el alcance de los siete rayos, el cual es imperceptible a los sentidos terrenos, pero que provoca la celebración al unisonó debido a que el hijo ha regresado a la fuente de la salvación y en especial el haber cumplido su misión.

La unión con el todo, no existe mayor esquema que profundizar, ni concepto que aclarar. No existe trampa ni tramposo, sólo la formación de un rayo de comunicación que permite que el peregrino haya finalizado su camino hacia la perpetuidad de su  ser.

RIVERA

 

Dentro de la formación iniciática es de nuestra responsabilidad seguir con la ruta de nuestros antiguos Maestros y para aquello la propagación del conocimiento trascendental se convierte en una  obligación.

En la actualidad las nuevas tecnologías nos permiten llegar más lejos de lo que nuestras antiguos sabios lograban, de modo, que ocupamos parte de dicha tecnología para la propagación de nuestros pensamientos.

Es de esta forma, como surge nuestra primera publicación llamada un “Breve Tratado del Viajero de las Tinieblas”  el cual narra una serie de conclusiones relacionadas con parte de los caminos que un masón de be realizar para la obtención del apreciado tesoro. La Obra en cuestión no constituye un Manual de Aprendiz, sino que más bien es la reunión de conclusiones, de modo, que las herramientas se convierten en fundamentales para la concresión de la individualidad del viajero.

La obtención de la presente obra se obtiene a traves de http://www.bubok.es y en el buscador debe ser ingresado un “Breve Tratado del Viajeros de las Tinieblas”, esperemos que la publicación sea de su interés.

RIVERA

Equinoccio de Otoño

Las organizaciones esotéricas guardan en su estructura una amalgama de eventos que son parte de un todo. La separación de estos eventos es indicio de error, pero no obstante, forma parte de la continua desintegración que los hombres realizan para el entendimiento de los eventos que ocurren a su alrededor. Al parece lo anterior es parte de una debilidad del plano, el cual constituye al individuo como un ser inserto en una dimensión en particular que induce a ciertas paradojas; una de ellas es la línea recta del tiempo versus los ciclos circulares que ocurren en la naturaleza como creación divina. Es de esta manera, como la observación y la meditación profunda de los ciclos recién mencionados, son un esquema de vital importancia para el renacimiento y entendimiento de fundamentos unitarios de la creación. Estos aspectos eran entendidos en muchas de las construcciones forjadas por los hombres masones en distintos lugares de Europa, en donde las grandes catedrales eran acompañadas de claustros con lugares proclives a la meditación. Estos lugares se encontraban en el centro de la edificación y en ellos se apreciaban pequeños jardines y siembras que servían para observar los ciclos solares y por ende el comportamiento de cada una de las especies. Para los profanos, no era más que una plantación que servía para la alimentación de los iniciados y ha sido tan así que existen ciertos lugares como el Monasterio de San Jerónimo en Lisboa, en donde el jardín ha sido reemplazado por una fuente moderna de agua, quebrantando la pacificación que entrega la naturaleza en aquel observatorio terrestre.

Como en muchas ocasiones, el hombre moderno ha acomodado las formaciones sagradas a su percepción y aprehensión pseudocientífica incentivada por la metodología cartesiana. Pero bien, independiente de la caída y modificaciones de muchas construcciones sagradas, los cambios que surgen sólo forman parte del plano investigativo y empírico del hombre como sujeto deseoso de indagar la labor del creador, empero, la mayor edificación continua en su sitio sin pensamientos, sin estructuras generadoras de meditación, sin lógica; sino que tan sólo continua ahí, y lo fascinante que el hombre no puede hacer absolutamente nada más que dejarse llevar por lo ciclos impuestos y cumpliendo la labor que siempre ha realizado.

A diario el Sol desciende a la tierra a través de rayos que transitan durante años para lograr llegar a su destino terrestre, en su viaje lleva vida, calor y luz. En su destino tiende a encarnarse en todo ante su paso, en la tierra, en las edificaciones, en el mar y en nosotros. El hombre ha observado dichas oscilaciones que el Astro Rey realiza en el transcurso de su viaje destacando como los solsticios marcan puntos lejanos en Cáncer y en Capricornio, instaurando con esto la figura de JANO quien observa y elimina la figura del tiempo como línea recta e ingresando a esquemas pendulares de inicio y final de los ciclos. Formaciones que han sido adoptadas por el cristianismo esotérico como receptáculo de muchas doctrinas como en las Fiestas Saturnales de Invierno y la Fiesta del Asno que corresponde al verano y que ha sido sugerida en el principio de la obra de Fulcanelli “El Misterio de las Catedrales” en donde el autor expresaba su admiración antes las figuras que continuaban acudiendo a la catedral de Notre Dame en dichas fechas, ante las miradas ignorantes de profanos y creyentes.

Pero volvamos a los equinoccios o “Noche Igual”. Pues claro en dicha fecha los días tienen una duración igual al de las noches, es como la justicia que sostiene dicha balanza en son de la igualdad de las partes que acuden a su dictamen resolutivo. El equilibrio y equidad es la característica propia de dicho evento y en donde los polos se distancia de forma equivalente con Sol, cayendo éste en ambos hemisferios en la misma proporción.

La celebración de este equinoccio de otoño es la representación de ciertas tribulaciones del sol ante los vientos y tempestades que impiden su paso a las zonas superiores y el meridiano se conforma como una X que dejan entrever una enorme cruz marcada en el cielo, la cual ha sido vinculada con la figura San Andrés crucificada en una X en lo alto de algunos Templos. Es más esta Cruz X es usada por algunas damas como un pequeño adorno en tributo al vencimiento del Sol antes las viles tempestades que prohibían su paso por el camino bienhechor de la naturaleza. Dicha Cruz es una imitación de los Falos egipcios que cobraban el mismo significado de renacimiento.

El Equinoccio de Otoño es conocido como el Gran Paso, en donde las figuras resucitan ante la enorme caída y dolores que ha sufrido en el transcurso de su existencia, es más es en dicho momento donde Budha toma la decisión respecto al camino que ha de elegir, su elección se basa entre el regreso ante los hombres como Budha Compasión o el llegar a trabajar para la obtención de logros individuales con una luz eterna, pero con oídos cerrados a los gritos de desesperación de las multitudes que lo han de seguir.

El Gran Paso es una de las últimas iniciaciones que los Maestros de la Sabiduría deben afrontar, y es el momento en el cual el Maestro debe acudir al Inframundo como un viajero dispuesto a ejercitar y observar los misterios que engloba la muerte y dejando paso a los mitos de retorno circulares los cuales sienten la confianza de las mónadas libres. La envoltura del alma es abandonada como una desintegración particular forjando una nueva consciencia auto cognoscitiva que se regenera de forma continua ante los planos alcanzados.

La muerte no es sencilla, a pesar que el hombre sufre procesos similares a diario pero que no logran la perfección del fallecimiento pleno, lo cual se vierten en un caudal lógico debido a que el individuo se ve conformado por cuerpos lunares, herméticos, solares que llevan consigo aquel polvillo cósmico proveniente del éter.

Es así como muchas de nuestras majestuosas ceremonias y que se refieren en particular al Equinoccio de otoño constituyen el decaimiento que no lleva a una ascensión forzosa de resurrección en distintos planos que se convierten en primordiales para el mencionado ascenso sagrado.

RIVERA

Conócete a ti mismo

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase conócete a ti mismo? ¿Qué significado encierran estas palabras que se han repetido una y otra vez en la historia de la humanidad? ¿Cómo podemos aprehenderla?

Se dice que la frase “conócete a ti mismo” apareció por primera vez  en la puerta del templo de Apolo[1] en Delfos, Grecia, cuya construcción data del siglo IV a.c. Apolo. Dentro del templo de Delfos había una piedra llamada omphalos, que representaba el centro del ser humano y también el centro del mundo. En aquellos tiempos, los hombres asistían al templo de Apolo para consultarle a la pitonisa lo que les depararía el destino.

Posteriormente la frase fue adoptada por distintos filósofos, entre los que cabe nombrar Pitágoras y Sócrates, los cuales la emplearon como uno de los principios de sus enseñanzas.

Pitagóras, por ejemplo, usaba la premisa “Conócete a ti mismo y conocerás el universo de los dioses”, siendo estas palabras profundizadas especialmente en el tercer grado dentro de su escuela pitagórica[2].

Para Sócrates, la acción de conocerse a si mismo permitía cuidar de nosotros mismos, cuidar a nuestra alma, llegar a tener autocontrol, ya que es el alma la que controla nuestro cuerpo. Postulaba que el yo real del hombre debía gobernar en nosotros.

Como todos sabemos la “filosofía”, el amor a la sabiduría, posee en sí tantos elementos exótericos como esotéricos. Lo exotérico es posible encontrarlo en muchas obras filosóficas que tenemos a nuestro alcance, pero lo esotérico, es algo de más difícil acceso para el común de las personas. Ambos elementos sólo son esbozos de algo superior existente, que va más allá del conocimiento puramente racional.  Así podemos afirmar que existe una sabiduría superior, dirigida al conocimiento del alma y del espíritu, siendo posible de llegar a ella a través de la contemplación interior.

DESARROLLO

En el grado de Compañero, una de las preguntas que debemos respondernos es ¿QUIENES SOMOS?

Mujeres y hombres estamos formados por cuerpo, alma y espíritu. Tenemos una facultad racional o inteligencia y una parte instintiva o emocional, pero también poseemos conciencia y el denominado yo.

La conciencia es la luz interior que nos ilumina, significa “percibir”, “darse cuenta”, “adquirir conocimiento” de algo. “Es el fulcro interior y el centro de gravitación indistintamente de todas las manifestaciones de nuestra personalidad”[3]. Con ella podemos juzgar, querer, dirigir y elegir.

El yo, contiene las experiencias de vida, ideas, deseos, memoria, recuerdos, está directamente relacionado con nuestra personalidad y con la forma en que nos relacionamos con los demás. Desde pequeños, en nuestra socialización, vamos acumulando experiencia y poco a poco, se forma nuestro yo. Descubrimos que somos seres imperfectos con pasiones, vicios, impurezas.

El yo o ego nos impulsa a la acción, en muchas ocasiones con un carácter negativo y nos cuesta darnos cuenta que habitualmente somos dominados por él.

Pero, existe dentro de cada uno de nosotros un algo que nos une con el Gran Arquitecto del Universo, con esa esencia divina que encontramos en las distintas formas existentes de Vida.

Interesante es considerar la explicación del origen del alma de Gershom Scholem acerca del “ Zohar”, así podemos leer: “En el momento en que el Ser Supremo, estaba a punto de crear el mundo, decidió formar todas las almas que a su debido tiempo fueran dispensadas para los hijos de los hombres y cada alma fue formada exactamente para el cuerpo que estaba destinada a vigilar… y sin embargo el alma replicaba Señor del mundo, yo estoy alegre de permanecer en este sitio y no tengo deseo alguno de partir con rumbo a otro donde estaré en esclavitud y no permaneceré inmaculada…”. De cierta manera podemos deducir que el alma nos permite tener una conexión directa con el Creador, pero esta alma al ser parte de nosotros contiene no sólo lo bueno sino también lo malo.

Inmediatamente nos surge la interrogante ¿Cómo lograr subir uno o más peldaños de la gran escalera de la Vida y no hacer que nuestro paso sea igual que el de muchos mortales?

Cobra sentido el trabajo en nosotros mismos. Mediante la conducción hacia ese estado interior, el sí mismo, se puede llegar a aquel silencio mágico, donde se encuentra el conocimiento real, que está por encima de la conciencia racional, ya que no puede lograrse mediante la razón. Este proceso es totalmente personal, ya que de otra manera no podría lograrse.

Si hacemos alusión a uno de los Principios Herméticos “como es arriba, es abajo; como abajo, es arriba”, veremos la similitud existente entre el hombre (microcosmos) y Universo (macrocosmos). “La piel  representa el firmamento que se extiende por doquier y cubre todas la cosas, al igual que un vestido. La carne nos recuerda el lado malo del Universo…las venas simbolizan el carro celeste, las fuerzas que existen en el interior…aunque todo esto no es más que un vestido; puesto que en el interior reside el misterio del hombre celeste. Así como el hombre terrestre, el Adán celeste es interior, porque todo ocurre abajo como ocurre arriba…”[4]

Entonces para conocer aquella divinidad que vive dentro de nosotros, tenemos que adentrarnos en nosotros mismos. Sólo llegando al propio centro, a la esencia íntima, a ese único principio, se puede llegar a comprender las cosas, “la totalidad de la existencia en la unidad de su propia esencia”.

“Cuando el hombre se conoce a sí mismo en su esencia profunda, es decir, en el centro de su ser, es cuando conoce a su Señor. Y conociendo a su Señor, conoce al mismo tiempo todas las cosas, que vienen de Él y a Él retornan. Conoce todas las cosas en la suprema unidad del Principio divino, fuera del cual, según la sentencia de Mohyiddin ibn Arabí, “no hay absolutamente nada que exista”, pues nada puede haber fuera del Infinito[5].

CONCLUSIONES

La tarea que se nos presenta no es simple, debemos ser capaces de movilizar nuestra voluntad, y dirigir nuestros esfuerzos hacia el trabajo, con la esperanza de des-cubrir al Creador. Sin duda, también es necesaria la fe, la que siempre está en posibilidad de crecer aún más en cada uno de nosotros.

Se prueba una vez más que la razón pasa a segundo plano y es en nuestro corazón donde resurge aquel elemento significativo de unión con el Uno, tarea que es apoyada siempre por nuestra conciencia interior.

Pienso que el conocerse a si mismo se transforma en una importante armadura para combatir nuestro ego o yo, el que está constantemente presente y es nuestra sombra. El odio, el orgullo, la envidia, entre otros, son sentimientos que relucen a cada instante, pero caben dentro de lo terrenal y no del plano espiritual. Por tanto, nuestra conexión con lo Superior, nos permitiría quebrar esos esquemas creados por nosotros mismos.

S:.F:.U:.

Escrito por HH.: anonimo


[1] Apolo es conocido como el Dios de la Luz y el Sol, de los sueños y las profecías, de la claridad y la belleza. Es la fuente desde donde brota todo conocimiento.

[2] Cabe señalar que la escuela pitagórica tenía cuatro grados: 1er grado (Preparación), 2do grado (Purificación), 3ergrado (Perfección) y 4to grado (Epifanía del universo o vista desde las alturas).

[3] Aldo Lavagnini “Manual del Compañero”

[4] La Kabbala o La Filosofía Religiosa de los Hebreos. A. Franck

[5] René Guenón.

 

 

El Maestro se acerco al altar del Templum Domini (Templo del Señor) y cerró sus ojos para meditar, sin embargo el recuerdo de la responsabilidad que le entregó el Rey no podía desaparecer.

“…Hiram, yo os escojo por el jefe y arquitecto mayor del Templo, así como de los obreros; os trasmito mi potestad sobre ellos, sin que haya necesidad de otra opinión que la vuestra; así que os miro como a un amigo a quien confiaré el mayor de mis secretos…”.

El fundidor acogió aquella obligación como un gran honor de parte de uno de los Reyes más importantes de aquellos tiempos; Salomón.

Hiram como parte del buen orden optó por entregar signos, toques y palabras en cada uno de los grados que se habían instaurado. Éstos no podían ser comunicados sin el permiso del Rey y de él.

Pero aquella noche no todo era un sencillo recuerdo, el sentir del templo inspiraba algo de resquemor. El gran arquitecto no abría sus ojos ya que sentía que el despertar constituía un venidero peligro.

A lo lejos un golpe en las paredes confirmó el sentimiento del Maestro. Éste volteo para ver a su espalda aquella gran estructura divina alzada en el Monte Moría y se percato de la presencia de tres compañeros instalados en cada una de las puertas del Templo. La profecía se cumplía y debía entregarse a la Ignorancia, a la Ambición y al Fanatismo de algunos seudo iniciados.

Se levanto del altar y corrió a la puerta de Occidente, donde el primero de los compañeros segado por su avaricia le insta a revelar la palabra sagrada.

-DAME LA PALABRA SAGRADA, – grito el compañero con fuerza mientras las paredes del Templo del Señor temblaron del sentimiento de ira y rebeldía-

El maestro atónito de la situación levanto la vista y miro a su discípulo con tristeza explicándole que aquella no era la suerte de acceder a aquellos secretos.

Ante la negativa, el traidor aparto su sarcástica ironía y levanto su diestra mano en la que llevaba una pesada regla que ocupaba en sus diarios deberes de construcción y le asesto un fuerte golpe en la garganta al artesano que quedo aturdido. El compañero estaba listo para un nuevo golpe mortal, sin embargo, el Maestro corrió a la puerta del Mediodía donde se percato de un nuevo personaje que lo esperaba con una palanca en sus manos.

El segundo traidor le hizo la misma pregunta pero el desencanto se hizo evidente al presentir que la templanza del Maestro no bajaba. Esta nueva negativa enfado al traidor que manifestó su ira con un rotundo golpe en el pecho con la palanca que llevaba en sus manos.

Hiram al ver que no tenia salida agotó sus esperanzas en la puerta de Oriente, pero el tercer traidor lo esperaba y ante una tercera negativa le dio un golpe en su frente con el mallete que portaba, agotando cualquier indicio de vida del cuerpo temporal del Ilustre Maestro.

El lugar guardo silencio; la oscuridad penetró en cada sitio del Templo como si parte de lo espiritual de aquel lugar, hubiese quedado atónito por aquel horrible suceso.

Los traidores no consiguieron lo planeado, y las palabras que susurro el Maestro Hiram al momento de su muerte los dejaron perplejos de la valentía de aquel hombre…

“…Prefiero morir antes que declararle un secreto que aún no merecían…”

Los traidores cogieron el cuerpo y lo llevaron lejos de la ciudad ocultándolo en una elevada montaña y en aquel lugar plantaron una rama de acacia.

El crepúsculo comenzaba a crecer y sólo uno de los tres traidores mientras se alejaba miro por su espalda aquella rama de acacia que el mismo había plantado, el hecho ya era evidente nuestro Maestro había dejado su estado corporal.

DESARROLLO

Para la Masonería la historia de Hiram se convierte en parte esencial de su doctrina espiritual. Es así como, cada maestro al ser exaltado debe verse retratado en aquel personaje que por primera vez escucha como parte sustancial de su nuevo grado.

Pero ¿cuál es el motivo de su muerte? ¿Es un hecho de referencia o es parte de toda una codificación oculta inserta en un relato que a vista profana no revela ningún hecho importante?

La verdad… La leyenda de Hiram Abiff encierra uno de los más ocultos misterios de la Masonería General.

Hiram desciende del dios de la luz en su expresión de Iblis que es una creación de Allah y desde el punto de vista esotérico, Iblis hace posible toda la Creación y al Hombre. Es así como el Maestro surge en su plena expresión de la luz y es parte esencial de lo creado. De tal manera, se puede considerar que Hiram no es un hombre común sino que es una herramienta del creador para consolidar su obra.

Sin embargo, el Corán nos cuenta algo sobre Iblis que lo aleja de Allah; nos dice que Iblis se ha revelado a éste con la negativa de adorarlo y ha sido tentado a rendirse ante el hombre. Pero esta negación demuestra un hecho común a muchas religiones; el paso de la Unidad a la Dualidad como hecho esencial de la existencia.

De modo, que la creación del Gran Templo del Señor es un encuentro del hombre con la aceptación de la Dualidad, hecho que explica la existencia del Rey Salomón, que traducido, es Rey Pacifico. También se puede apreciar la trascendencia que es aplicada a la creación del Templo en el Monte Moria, cuya traducción se puede entregar como revelación.

En fin, en el relato y a medida que avanzamos dentro de la leyenda podemos encontrar una serie de significaciones que llevan a la necesidad de divinizar y alegorizar los hecho para el tan ansiado “lenguaje de los pájaros” de Fulcanelli.

El descubrimiento de la desaparición de Hiram Abiff por parte del Rey, creo la inmediata búsqueda de éste por los alrededores por nueve hermanos elegidos por Salomón, pero ¿cuál era la razón de nueve hermanos?

Al igual que en la cábala, en donde todas las letras salen de la iod que se convierte en la generación y el todo, los números poseen como esencia la unidad, la que se comporta de la misma forma. Es así, como el significado numérico del número nueve se hace evidente para pocos y desconocido para muchos.

En el Tarot el número nueve es representado por un anciano que lleva en una mano una lámpara que simboliza la luz del conocimiento. En la otra mano se sostiene por la bienhechora labor de un bastón que entrega la conexión que el hombre debe poseer con la tierra.

En palabras de Papus en su Libro el Tarot de los Bohemios, “la carta esta en la mitad entre el sexto y el duodécimo. La Protección está indicada por el manto en que se envuelve el anciano. La Sabiduría por la lámpara medio escondida. El Bastón indica que el sabio está siempre armado para combatir la Injusticia y el Error”.

Pero en donde se pueden encontrar algunas respuestas a las interrogantes formuladas, es en la letra Hebrea que acompaña a esta figura. La letra en cuestión es la Iod.

La Iod es el comienzo de todo, es un pequeño punto suspendido que revela la chispa de la bondad divida. Pero aquello no es lo único, sino que la iod es el arquetipo para la construcción de todo el alfabeto hebreo, es decir, en cada una de las letras se encuentra la forma de la Iod, así como en el comienzo del nombre divino JHVH (YAHVE). De modo, que el Ermitaño es una figura que encierra todo el conocimiento posible de los Misterios Menores.

Es así, como sólo la representación del conocimiento es capaz de encontrar lo ocultado por manos siniestras y asimilarlo con Prudencia y Templanza, ya que en palabras del Maestro Eliphas Levi es tan sólo “el iniciado quien posee la lámpara de Trismegisto, el manto de Apolonio y el báculo de los patriarcas

Se debe también considerar que en la antigüedad el número nueve se comprendía como sagrado por la significación que posee en la gestación de un ser humano. Es así, como en la iniciación de Eleusis, los neófitos atravesaban un periodo de nueve días y antes celebraban un rito de iniciación y purificación en el día noveno después de su nacimiento. Enterraban a los muertos el noveno día y celebraban una fiesta un día llamado “Novenaria” cada nueve años, en memoria del muerto.

De modo, que desde el punto de vista iniciático el número nueve encierra un significado profundamente místico que entrega la potestad de convertir y verificar el estado de putrefacción de un ser.

En la Leyenda de Hiram, la función de estos nueve maestros es la entrega del cuerpo del fundidor a los Misterios Mayores como motivo iniciático. Hiram ha muerto de forma corporal pero se ha iniciado en otros secretos representados por aquella pequeña ramita de acacia dejada en su lecho de muerte.

Con la muerte de Hiram la palabra sagrada se ha perdido y debe ser encontrada. René Guenón menciona que:

“… la “palabra” de los Maestros estaba, según la leyenda del grado, en posesión de tres personajes que tenían el poder de comunicarla: Salomón, Hiram- Rey de Tiro, e Hiram-Abiff…”

Entonces, ¿por qué la muerte de tan sólo uno de ellos ha causado la perdida de la palabra?

El ritual nos entrega la respuesta de que la transmisión de la palabra sagrada tan sólo puede darse a través de Tres Maestros, es así como la ausencia de uno de ellos hace imposible la comunicación de ésta. En términos prácticos y masónicos, la falta de un vigilante hace inconcebible el paso de la palabra reencontrada, debido a que una parte del triangulo (símbolo de divinidad) se encuentra perdido.

Esto explica la urgencia del Rey Salomón por la búsqueda del HH.: Hiram, ya que éste formaba parte fundamental de la transmisión de la palabra sagrada.

Es así como cada uno de los Maestros que ha llegado a la posesión de las facultades que posee el Ermitaño, se encuentra en la obligación de la búsqueda de la tumba de Hiram Abiff para la consolidación de la entrega de la luz del conocimiento divino, que hará de él un verdadero exaltado.

Al encontrarse con la tumba del maestro, cuenta la leyenda que uno de los nueve elegidos penetró en la fosa y tomó a Hiram por el índice de la mano derecha para levantarlo, sin embargo, la carne se disgregaba y el maestro pronunció ICLINGUE, que significa huele mal.

Esta referencia, entrega de inmediato el estado de putrefacción de Hiram.

La putrefacción representa en términos esotéricos una Catabasis que significa el descenso a los Mundos inferiores como parte de la metodología iniciática para la construcción de un mundo sagrado. Es así, como Hiram al verse en ese estado ya ha comenzado su proceso iniciático y se encuentra lejos de sus hermanos.

Se debe recordar que nuestro Manual indica que la palabra mágica no posee una real importancia, no así el hecho de que ésta emana de la putrefacción. En palabras del Manual,

“… es preciso haber penetrado el secreto de la muerte transformadora para formarse una idea justa del Nacimiento de la Vida.”

El retiro del cuerpo de la fosa en la cual se encontraba, fue realizado por un HH.: que lo sacó agarrándolo de la muñeca derecha, apoyando el pecho contra el suyo, así como la rodilla y el pie del mismo lado y con la mano izquierda sujetándole por los hombros. En aquel instante el cuerpo del fundidor produjo un ruido que causo una horrible sensación, pero el sereno maestro respondió: Mac Benak que quiere decir la carne abandona los huesos.

Una vez más se puede dilucidar la importancia del desprendimiento de la carne, que de manera analógica con la alquimia significa lo fundamental de hacer más espiritual el cuerpo físico, pero sin dejar de lado la materialidad de la parte espiritual. Es así como se podrá lograr el perfecto equilibrio que simboliza el mosaico de nuestro hermoso templo.

A lo largo del ensayo se puede apreciar las distintas simbologías que surgen de la hermosa leyenda de tercer grado. Se encuentra la traición, la venganza, la ambición, la sabiduría, la ignorancia, la venganza, la rabia, entre otros sentimientos que reflejan la importancia de aspectos tales como la prudencia y la templanza al momento de tomar una decisión.

Para la masonería la esencia es dejar nuestros hábitos corporales fuera de lo trascendental para convertir nuestro cuerpo en la formación exacta de lo sagrado. Es así como parte de nuestro conocimiento debe ser enclaustrado pero no desechado, para evitar la predominante presencia de la ignorancia profana.

Las ceremonias de exaltación nos acercan a la Leyenda de Hiram y nos recuerdan la importancia del VITROL como acceso a nuestro segundo nacimiento. Hemos encontrado una serie de significaciones en la leyenda y estas deben ser consideradas como un aspecto predominante en nuestras vidas masónicas.

CONCLUSIÓN

La masonería no deja de sorprender, sin embargo, la ceguera nos impone dogmas que se instalan en la rutina de nuestro cotidiano actuar.

Es así, como se aprecian duros quebrantamientos en el cotidiano bienestar de la orden y la preponderancia en aspectos absolutamente irrelevantes.

Es de esperar que la doctrina masónica no se convierta en un modelo administrativo como la Burocracia Ideal de Max Weber, sino que más bien se centre en la formación espiritual de vuestros espíritus y de su integración con la naturaleza.

En el transcurso del ensayo hemos apreciado la relevancia y significación de la Leyenda  de Hiram con la ceremonia de Exaltación, además hemos tratado de dilucidar el simbolismo que posee la búsqueda del Maestro y hemos encontrado ciertas revelaciones con el Tarot, como la importancia del número nueve en el ámbito sagrado, y la analogía que existe entre el alfabeto hebreo y la carta correspondiente al número en cuestión. También hemos mencionado la importancia de la putrefacción como medio iniciático.

Pero la tarea que ha quedado por resolver es lo sucedido durante el camino de búsqueda del fundidor y es de esperar que el sentimiento de investigación de muchos HH.: los lleve a dilucidar la importancia de este fragmento y lo apliquen esta vez en su equifinalidad de caminos.

En palabras del Maestro Eliphas Levi… Todo por vosotros en la Sagrada Ciencia.

Salud, Fuerza y Unión.

Vuestro Hermano.

RIVERA

La Letra G

 

Cuando nos adentramos en las oscuras vías masónicas del templo de compañero, podemos observar como el esoterismo se apropia de la simbología del templo, es como una demostración de una ruta interna que nos adentra en nosotros mismos y que nuestra formación impide que observemos limpiamente.

El CC.: se encuentra en instrucción y ante sus sentidos figurados se presenta un arcano nada de sencillo de por cierto, sino que más bien se acerca a uno de aquellos laberintos borgenianos plagados de guardianes que solicitan las contraseñas adecuadas para que el iniciado pueda ingresar recién a vislumbrar las figuras que se aparecerán antes sus ojos, pero que sus sentidos culturalizados POR LA RAZÓN no habían podido descifrar.

Es entonces cuando nos debemos preguntar,

¿Es tan sólo la motivación la llave de la sabiduría?

Al parecer todo parte de un individuo motivado, no obstante, no podemos axiomatizar que sea la única variable dentro del camino, ya que los estímulos en muchas ocasiones son tensionados por factores exógenos que fomentan esta quebrazón de cristales de razón y que nos convierte en muchas ocasiones en piedras inertes.

Uno de estos estímulos es el Templo masónico, que es adecuado a nuestros niveles de percepción, pero que no obstante, ha sufrido escasas variaciones en su estructura, es decir, los cambios surgen en nuestro interior y provocan que nuestra visión sea ampliada a un plano superior.

En esta ocasión trataremos el templo de compañero basado en el testimonio de algunos hermanos, de esta forma hemos solicitado una carilla simple de un elemento en particular que a ellos les haya llamado la atención y que por supuesto forme parte de la estructura formativa del C.: en el Templo.

 

 

La letra G y su entorno

Sin duda uno de los aspectos más tratados por los CC.: en sus cámaras, tenidas y demases tertulias es la Letra G, cuyo significado se encuentra sumergido en amplias mareas oscuras como los sugirió Hermes Trismegisto nuestro Maestro.

No obstante, y en base a nuestra experiencia hemos apreciados como la búsqueda de muchos HH.: se enfrasca cuando encuentra una respuesta consensuada por una mayoría, es decir, la asimilación de esta Letra G con los conceptos o acepciones de Creación ya sea por herramientas o por ciencias bastan para atensionar la motivación.

Pero que más puede guardar aquel símbolo que de forma discreta se mantiene en unos de los lugares más importantes del Templo de Compañero.

Pues bien, la letra en cuestión en el alfabeto madre del esoterismo se encuentra asemejada con Guimel cuyo valor numérico es el número 3, planteando una de las hermosas claves que podríamos dilucidar, en donde la letra G podría ser el resultado y no el principio de lo manifestado, teniendo de esta manera su respectiva semejanza con el significado del Solvet et Coagule que llevan a la transmutación del Mercurio con el Azufre, para la llegada a la Sal.

Ahora bien, la precaución que hemos de tomar en el entendimiento de este añorado símbolo y así también del significado de la mayoría de los que se encuentran en el Templo, es como éstos –símbolos- menoscaban la concepción de tiempo y espacio, del alfa y del omega, y se convierten en eternos y proclives a la concepción de infinitas transmutaciones basadas en una forma creadora de nuestro plano en donde la Geometría, la Gnosis, la Generación, Genio, Gravitación, Gracia y Gozo son partes fundamentales de nuestro entorno, pero que claramente observan concepciones creativas y positivas.

Lavagnini obra de buena fe al mencionar las siete G, pero omite lo no creado, lo estable, lo sin movimiento, lo estéril, dejando todos estas variables alejadas de la letra G e inculcando una visión positivista del creador universal, con un claro y alejado trecho de las concepciones maniqueístas.

De esta manera podríamos argumentar que la concepción del árbol de la vida consta de vibraciones no sólo positivas sino que también de ciertos argumentos que tienden a la negatividad como lo son los quiplots o lado oscuro de las sefiras.

Como habíamos planteado, la letra en cuestión posee una significación numérica relacionada con el número tres, asociado de forma cabalística a la generación y creación, pero hemos de preguntarnos y con esto concluimos:

¿Es posible que este símbolo también refleje la Degeneración o no Creación?

RIVERA

 

Ternario

“Más allá del Cosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la Realidad Substancial, la Verdad Fundamental” (El Kybalion).

“Todo está contenido y se conserva en el Uno, todo se modifica y se transforma por tres: la Mónada ha creado la Díada, la Díada ha producido la Tríada y la Tríada brilla en el Universo entero” (Ramaseum de Tebas).

Para conocer el número tres o también llamado “ternario”, se hace necesario investigar en su origen. ¿Qué significado posee el número tres? ¿En dónde radica su importancia? ¿Cómo podemos llegar a entender el número tres?…

La palabra tres deriva del latin “TRINUM” o “TIU­BIUM”. De manera simple, el número tres se compone de la reunión de tres unidades; o de otro modo, del uno y el dos; que representan la unidad y el primer número par, respectivamente.

Al realizar una revisión general de literatura filosófica y esotérica, vemos que el número tres aparece asociado a las palabras ternario, triada, trilogía. En la mayoría de las culturas la cosmogonía es explicada a través de Trinidades, así en los egipcios aparece Isis, Osiris, Horus; entre los hindúes, Brahma, Shiva y Vishnú; entre los chinos El Tao, El Yin y El Yang; los griegos, Caos, Gea y Eros, los Cristianos Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Muchos personajes de la historia tales como Pitágoras, Agrippa, Papus, Hermes Trismegisto, nos han legado sus conocimientos y nos permiten acercarnos a la explicación del Misterio de la Vida.

El presente trabajo tiene por objeto esbozar antecedentes acerca del significado del número tres y contribuir en la reflexión interior de cada uno de los Hermanos, especialmente de los H:. A:.

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

APORTES TEÓRICOS DE DIFERENTES AUTORES.

El gran maestro Pitágoras (582 A.C.- 507 A.C. aproximadamente) decía que los números explicaban la existencia del Universo. Para él, la matemática era la ciencia de los principios, en donde el número era la virtud intrínseca y activa del Uno Supremo, de Dios, fuente de la armonía universal. De esta manera, el número tres era la imagen de la armonía perfecta. Ahora veremos las razones de ello.

Decía él que Dios tiene por número la unidad o el número uno (la Mónada), esencia y sustancia indivisible, siendo ésta el primer principio. Dios se manifiesta como Díada creadora, su facultad generadora y reproductiva genera al mundo. De esta manera, converge en una dualidad: principio masculino activo, animador y principio femenino pasivo, los que juntos forman el triple mundo: mundo natural, mundo humano y mundo divino. De esta misma forma, el hombre está formado de tres elementos: cuerpo, alma y espíritu. Pitágoras se refirió a la Ley del Ternario como la ley por la cual se construyen las cosas, bajo el impulso de la Unidad Divina.

Para Pitágoras “La Unidad es la Ley de Dios (correspondiente al número 1), el número es la Ley del Universo (nacido por medio de la Dualidad), la Evolución es la Ley de la Naturaleza” (Ley del Ternario).

Enrique Cornelio Agrippa[1] menciona “el uno es la Unidad, Unidad que penetra lo más sencillamente en todos los números, es el principio y el final de todas las cosas, después de él no hay nada. El Uno se refiere pues, al Dios supremo, quién siendo uno e innumerable, creó no obstante cosas numerables, y las contiene en sí. El número Dual es el primer número, porque es la primera cantidad o multitud, el Dual es la primera semilla de la unidad y la primera creación; por eso lo llamamos Génesis y Juno, número de matrimonio, pues hay dos sexos, el masculino y lo femenino. El Trinario es el primer número incompuesto, el número sagrado, el número de la perfección y el número más poderoso, pues hay tres personas en Dios, denominado también el Ternario de la Perfección”.

Al revisar el Manual del Aprendiz, de Aldo Lavagnini, encontramos “Todo es Uno es su Realidad, en su Esencia y Sustancia íntima y fundamental, todo viene de la Unidad, todo está contenido y sustentado por la Unidad, todo se conserva, vive, es y existe en la Unidad; todo se disuelve y desaparece en la Unidad. Este Todo es evidentemente el “ser”, la Esencia y Sustancia de toda cosa, potencialmente contenido en todo “ser” y parcialmente manifiesto en toda existencia y en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Conocer la Unidad del Todo es, conocer la Realidad”.

El Todo se manifiesta y aparece como dos. Unidad y Dualidad están así íntimamente entrelazadas. La Dualidad expresa la existencia en sus múltiples formas. De esta dualidad, deriva el número tres, que es la unión.

El número uno se asocia al cielo, el dos a la tierra, así tenemos que el número tres sería el hijo del matrimonio del cielo y la tierra. Es la imagen de la hierogamia planteada por los alquimistas.

Hermes Trismegisto nos legó su filosofía hermética a través de los siete principios herméticos, los cuales explican el misterio de la vida, los distintos planos existentes y el dominio de las fuerzas mentales por sobre los elementos materiales. Para Hermes, el Todo es el espíritu que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos, materia, energía, fenómenos de la vida.

EL NÚMERO TRES EN MASONERÍA Y EL GRADO DE APRENDIZ.

El número tres aparece en distintos símbolos, herramientas y costumbres de la Masonería. Se dice que para formar una Logia Simple se necesita de, al menos, Tres Maestros. Nuestra Logia “Azul” o “Simbólica” está compuesta de tres grados: de Aprendiz, de Compañero y de Maestro. Empleamos tres palabras en la ceremonia ritualística: Libertad, Igualdad, Fraternidad y tres son los abrazos que se acostumbra a dar a los hermanos.

Al momento de la Iniciación, el postulante responde a tres preguntas en el Testamento: que deberes tiene el hombre para con Dios, para con sus semejantes y para consigo mismo.  Luego al interior del Templo, el recipiendario es sometido a tres viajes simbólicos, a través de los elementos de la naturaleza, aire, agua y fuego; el signo, el toque y la aclamación del grado de aprendiz también están relacionados con el número tres. La edad del Hermano Aprendiz es de tres años y las herramientas del grado son tres.

Para ingresar al Templo, el aprendiz debe dar tres golpes a la Puerta y, una vez que se le permite el ingreso, debe realizar la marcha del aprendiz compuesta por tres pasos y realizar los saludos correspondientes al Venerable Maestro y al Primero y Segundo Vigilantes, respectivamente.

En el Templo observamos tres pilares situados en el Ara: Sabiduría, Fuerza y Belleza, tres cirios están en el sitial del Venerable, y en el oriente, podemos identificar el Delta Luminoso, triángulo que posee un ojo en su interior. Este símbolo sería, a mi juicio, uno de los más representativos del número tres y que explica los Misterios de la Vida. Al respecto, Ragón nos dice “Los tres puntos del Triángulo significan pasado, presente, futuro; el triángulo entero significa Eternidad o Dios Eterno. Los tres ángulos, los atributos de Dios: sabiduría, fuerza y belleza”.

APRECIACIONES

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha necesitado respuestas acerca del origen de las cosas y de la vida. Muchos Iniciados nos han legado su Sabiduría en sus escritos que, según opino, deben haber sido apoyados directamente por el G:.A:.D:.U:.

El ternario viene a representar una explicación de la existencia de la Vida, son las tres fuerzas primarias que subyacen a la Creación.

La masonería emplea el número tres en sus símbolos, herramientas, usos y costumbres, rituales y, en el Grado de Aprendiz, se hace presente desde el momento de la iniciación.

La vida es movimiento constante, se transforma, cambia, manifestándose en distintos estados o planos, dependiendo de la vibración en la que se encuentre. Todo nace, se desarrolla y muere, todo vuelve al Uno y se vuelve a manifestar nuevamente. Pero existe un poder, un espíritu, que se oculta tras las apariencias y que nuestra comprensión no nos permite ver. Esto es Dios, el Creador.

Somos parte del Universo y el Universo es parte nuestro, somos parte de Dios y Dios está dentro de cada uno de nosotros.

El estado físico y material en el que nos encontramos actualmente, representa sin duda un obstáculo para el acercamiento hacia Dios. Es por esto, que se hace necesario trabajar en los defectos que poseemos, empleando para esto las herramientas que se nos han entregado en el Grado y, lograr así el cada vez más cercano encuentro con ese Uno, con el Todo.

S:.F:.U:.

Escrito por anónimo…


[1] Extractos del libro Numerología Oculta.



Jakob Boehme nació en Gorlizt, Alemania, en 1575, como hijo de un labriego y fue pastory zapatero. Se casó en Gorlitz y tuvo cuatro hijos. Aunque había tenido una pobreeducación, había estudiado a fondo la Biblia, las obras de Paracelso y los tratados místicosde K. Schwenkfeld y V. Rigel.

Hacia 1613 dejó su oficio y se dedicó al comercio de lanas.Desde muy joven se proclamaba un visionario. Decía haber visto al Ser de todos los Seres,la Raíz de todo y el Abismo. También el nacimiento de la Santísima Trinidad y el origen yestado primario del mundo y de todas las criaturas. Había visto los tres mundos: el Divino mundo angélico; el mundo oscuro, origen de la naturaleza y el mundo externo.

Durante esta época tuvo estas visiones internas que decía se abrían dentro de él como una plantaque creciera de pronto. Se decía instrumento de Dios, con el que Él hacía lo que quería.Pero desde su primera obra Aurora subtitulada la raíz o madre de la verdadera filosofía,astrología y teología o descripción de la naturaleza, la Inquisición lo obligó a permaneceren silencio desde 1612 en que apareció, hasta en 1618 en que empezó su gran periodo deproducción, animado por numerosos círculos que habían leído su primera obra.

En 1624 fue llamado a Dresde para defender sus ideas ante la Alta Corte Consisterial, pues el cleroluterano parecía sentirse ofendido. Pero todo este proceso solo consiguió aumentar el número de sus admiradores. Al igual que el Maestro Eckhart, tres siglos antes, murió poco después de haber sido procesado por la inquisición, aunque falleció sin conocer elveredicto en que se le acusaba de afirmaciones heréticas.

Jakob Boehme murió el mismo año de 1624, a la vuelta de su viaje a Dresde.

La mayor parte de sus obras tratan de su Teosofía en una atormentada oscuridad. Dios,como el Ser de todos los Seres, no es ni el bien ni el mal, sino la fuente de ambos.Reconcilió su experiencia mística con la teología cristiana, diciendo que el Último se conoce a sí mismo en su Hijo y se expresa a sí mismo en el espíritu.

La Divinidad tiene dos voluntades, amor y cólera, una buena y otra demoníaca. De esta forma nos vemos envueltos en el conflicto entre lo bueno y lo demoníaco, el amor sobre la cólera.

En la unidad de Cristo el alma conquistará la tierra y volverá a llevar a los ángeles caídos a la ciudadcelestial. Insistía en que él no era panteísta, aunque a veces pudiera parecerlo:

“Yo no digo que la naturaleza sea Dios. Él es todo y comunica su poder a toda su obra”.

Boehme tuvo una gran influencia en los filósofos alemanes y él mismo estuvo muy influido por el Maestro Eckhart, que vivió en Colonia y Erfurt a finales del siglo XIII y principios del XIV.

Su influencia se vio en personalidades tan diversas como Isaac Newton, William Blake, Baader, Spinoza y sus tesis y antítesis influyeron en el pensamiento dialéctico de Hegel, quien lo consideraba el primer filósofo auténticamente alemán.

Su obra es difícil de leer, pues a veces tiene un estilo oscuro y de aparente falta de conexión sistemática, a pesar de lo cual influyó sobre grupos religiosos y místicos alemanes, ingleses y holandeses.

En Inglaterra fue conocido como Boehme, y al publicarse allí sus obras se formaron sociedades regulares de behmenitas. Evidentemente poseía conocimientos esotéricos y ha habido controversias sobre su pertenencia a la Fraternidad Rosacruz, pues parece ser que con la clave del conocimiento rosacruz se vuelven comprensibles todas sus consideraciones cosmológicas y herméticas. Pero no existen evidencias al respecto.

En la primera obra que presentamos aquí, Boehme expone sus experiencias místicas mediante un diálogo entre maestro y alumno, ambos aquí respectivamente Teóforo y Junio. Teóforo parece haber llegado al máximo conocimiento de su alma, donde encuentra una región inhabitada donde es posible oír y ver.

A través del diálogo, Teóforo va hablando dela naturaleza que ha de estar supeditada a la luz divina, pues así fue en un principio antesde la caída, cuando no había oposición entre el bien y el mal, sino que simplemente el mal era el súbdito del bien y por lo tanto no había lucha ni problemas entre ambos.

Hablando de cómo vencer a la Naturaleza, al ansia de poseer bienes, y a todo lo que pueda ser un obstáculo entre el alma y Dios, Teóforo le habla a su discípulo, quien se muestra siempre muy deseoso de llegar a poseer esta sabiduría divina que piensa poder obtener de su maestro, de ese estado en el participa de la sabiduría divina, donde se alcanza la verdadera quietud del alma; del cielo y del infierno; y evidentemente tenía experiencias no normales, pues afirma con toda seguridad que el cielo está dentro de cada persona, y cita a Jesucristo, pero lo afirma como alguien que parece haberlo vivido, no solo como alguien que se basa en su fe.

Así, cuando Junio le pregunta si en el cielo se entra como el que entra en una casa, él le responde que cuando alguien muere no tiene porqué ir a ninguna parte, que el cielo y el infierno ya estaban dentro de él, y por tanto irá a eso de que él se manifieste, así como que el cielo está donde está Dios, y Dios está en todas partes y por lo tanto el cielo también.

En cuanto al infierno también dice que lo llevamos dentro, pero que la vanidad humana hace incapaz de reconocerlo a aquellos que viven sin Dios y porque se han quedado sin ojos y están sumidos en algo parecido a un sueño y también a causa de los placeres sensibles con los que están intoxicados.

Pero al morir, el alma no divina es atormentada por las furias que están en su propia mente y que ha engendrado ella misma sobre sí misma. Ella misma se convierte en su propio diablo y torturador.

A través del diálogo van pasando los temas que han preocupado a los pensadores de todas las épocas, en especial a místicos y teólogos. Así pasan de la sabiduría divina y el conocimiento del alma a hablar del bien y del mal, del cielo y del infierno, de la Naturaleza del cuerpo humano, de la muerte, de la resurrección de la carne.

Al hablar de estos últimos temas, Boehme introduce conceptos alquimistas, y habla de la buena virtud del cuerpo mortal que volverá viviendo para siempre en una especie de materia transparente y cristalina así como la tierra, que también se volverá cristalina.

El amor lo enfoca de una forma dialéctica, y lo contrapone al odio, la amistad a la enemistad, y resuelve el dilema diciendo que estando la pobre alma entre problemas ydolores ya tiene una causa para amar a su propia sustancia, para librarla del dolor.También la trata desde sus conocimientos alquímicos, y así dice que el amor es de unaaltura y grandeza tan grandes como Dios, y que Dios mismo es Amor.

Que es la primera causa, lo primero que se mueve tanto en el cielo como en la tierra, “de ahí que se le de el nombre de Alef Lúcido o Alfa, con el cual se expresa el comienzo del alfabeto de laNaturaleza y del libro de la creación y de la providencia, o libro arquetípico divino, en el cual se halla la luz de la sabiduría”.

El maestro Eckhart hablaba del nacimiento de Dios en el alma y Boehme tiene un concepto, o experiencia parecido. Pues para él, cuando la voluntad propia del alma muera para sí misma, ocupará su alma la voluntad de Dios, que es su Amor. “Donde está la Nada el Amor de Dios trabaja en solitario.

No puedes concebirlo, si lo intentas se te escapará; pero si te sometes por completo a ello, morará en tiy se volverá la vida de tu vida, siendo natural para ti”. Para él esta rendición o entrega completa no mata si no que aviva, siendo el amor de Dios como vida que surge de la muerte.

Esta fuerte renuncia también explica, en su opinión que sean tan escasos los que han llegado a encontrar el tesoro tan precioso del alma. La segunda obra es “Un diálogo entre un alma hambrienta y sedienta de la fuerza de la vida, el dulce amor de Jesucristo, y un alma iluminada”, donde Boehme maneja nociones de Alquimia junto con la teología cristiana y la conocida lucha entre el Bien y del Mal.

Es un largo proceso en que un alma que se ve fuera del Paraíso se encuentra con el diablo que se le presenta como la ruega ígnea de la esencia o la sustancia, es decir, en forma de serpiente, quien la convence de separar su voluntad de Dios, entrar en el Mercurio y una vez allí le surge un ansia de comer del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

En cuanto lo hizo, Vulcano encendió la rueda ígnea de su sustancia y entonces se desataron en ella todas las pasiones: el orgullo, la codicia, la avaricia, la envidia, la ira, y el alma comenzó a gobernar el mundo de forma bestial. Llega a darse cuenta a través de un encuentro con Jesucristo y otro con el diablo, que no tiene reposo y que Dios no quiere mirarla. Entonces se encuentra con el Alma iluminada y empieza el proceso de arrepentimiento, de verse fea ante la belleza divina y le nace el ansia de llegar hasta Dios, pero encuentra cerradas las puertas del cielo, sintiéndose rechazada y abandonada por Dios.

Después de un proceso místico intermedio, desea morir y sumirse en la misericordia de Dios, y entonces se le aparece el amor de Dios que la envuelve en una gran luz y la hace muy gozosa. Pero cuando ha llegado a conocer el reposo, empieza de nuevo a sentirse rechazada, esta vez por sus amigos y por el mundo y además oye una voz interna que le dice que este feliz cambio es simple imaginación.

De nuevo se encuentra con el Alma iluminada quien la compara con Jesucristo, que nunca tuvo nada y que fue objeto de la maledicencia, y la anima aseguir un camino de paciencia y esperanza.

El alma sosegada comienza un camino de paciente sufrimiento, llegando finalmente a un estado de gracia donde se hace posible quelas puertas del cielo y de la revelación divina y el reino de los cielos se abran para ella.

La lectura de estas dos obritas abre la curiosidad de leer el resto de las obras de Boehme e investigar un poco de donde salieron sus experiencias, y si tiene algo que ver con la imposición de las manos de Jesucristo para curar la vista de los ciegos o con la revelaciónde Krishna a Arjona del Conocimiento de los Conocimientos, o si simplemente se trata de un extraordinario genio natural e intuitivo, influido por la Biblia, los místicos alemanes,filósofos renacentistas y alquimistas, quienes a su vez estarían influidos por pensadores dediferentes épocas y países, y así sucesivamente.

Las obras de Jakob Boehme fueron publicadas en Alemania entre 1612 y 1624, fueron recopiladas y publicadas en Ámsterdam en 1730 bajo el título de Theosophia revelata. Dasist: Alle Göttliche Schriften J. Boehmens y ha sido traducido a diversas lenguas.

Biografia extraída de Dialogos Místicos de Boehme.

“Todo el que pregunta recibe, todo el que busca encuentra, y a todo el que llama se le
abrirá. La gracia de Jesucristo nuestro Señor, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu
Santo, sean todos con nosotros. Amen.’
Hebreos XII. 22, 23, 24.